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Un fantasma recorre las sobremesas de la burguesía: La candidatura de Marcelo Ebrard Casaubón. La élite ha visto encuestas y han descubierto que una amplia mayoría de los mexicanos prefieren la continuidad del proyecto del presidente y han llegado a conjeturas tan extravagantes como apoyar la aspiración de Ebrard por el ticket presidencial morenista. 

La élite empresarial no ve en Marcelo a un morenista de cepa. Al contrario, reconocen en él a un invitado más a las veladas de la dolce vita. El pensamiento mágico de algunos sectores de las clases acomodadas y la academia conservadora los hace ilusionarse con la idea de que ya en la presidencia se distanciaría del padre moral del morenismo y que una vez iniciado su gobierno nos encaminaríamos de nuevo por el sendero de la transición y del liberalismo democrático. Nada más alejado de la realidad.

La naïveté de las elites y su amnesia política les impide relacionar el actuar político del suspirante de la Cancillería con posibles actos de corrupción que derivaron en el trágico accidente la línea 12. Pero la ensoñación va más allá de los personajes y también ignora que el momento social pertenece a las mujeres. 

La contienda en el 24 tendrá que ser obligadamente entre mujeres. El oficialismo se decantará por la doctora Sheinbaum y en la oposición -en especial la panista- hay muy buenos cuadros: Lilly Téllez, Maru Campos y Kenia Rabadán tienen la preparación, valor y experiencia para construir una candidatura para enfrentar al oficialismo. El priísmo podría resurgir de la mano de Claudia Ruiz Massieu. 

La renuencia de “Alito” -quien ha operado decididamente en favor de la consolidación del obradorato- por dejar la dirigencia del PRI ha puesto en riesgo la posibilidad de que la oposición contienda en tándem. Es lo deseable ya que este tipo de atajos informativos ayudan a los electores a emitir un voto estratégico, es decir, que voten por su segunda mejor opción en aras de que no gane la peor. La realidad es que de hecho los sistemas presidenciales que utilizan la fórmula de mayoría generan contiendas bipartidistas que de manera natural dividen al electorado en dos bloques comprendidos por el oficialismo y la oposición. Quien emita una amenaza creíble -y se aleje de la estridencia- de que puede derrocar al morenismo aglutinará al voto opositor. 

De acuerdo con encuestas del profesor Alejandro Moreno (“Alito” virtuoso), las mujeres de 18 a 29 años expresaron un nivel de aprobación al Presidente de 43% y una desaprobación de 52%. Se trata del grupo etario más crítico de la gestión del presidente y las políticas públicas que ha puesto en marcha. En los próximos comicios locales de 2023 habrá elecciones en dos estados y las mujeres serán las agentes de cambio que regresarán a México al sendero de la transición.

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