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ELECCIÓN 2024: CANDIDATOS CEGADOS POR LAS INERCIAS DEL PASADO

Como comenté la semana pasada, México cuenta con una enorme heterogeneidad urbana, metropolitana, y con regiones totalmente conectadas al mayor avance cultural y tecnológico del mundo. Donde casi 100 millones de ciudadanos serán los que decidan el resultado de la próxima elección del 2 de junio de 2024, de los cuales 20 millones de acuerdo con las tendencias se encuentran ya alineados a Morena, y 45 millones no lo están. Estos, serán los que decidan la eleccion.

El objetivo electoral de los 20 mil 263 candidatos de la coalición Fuerza y Corazón por México (PAN, PRD, PRI) deben ser esos 45 millones de votos que van a ser parte de los cerca de 70 millones de electores provenientes de los grupos poblacionales que se encuentran en los segmentos de los grupos de pobreza baja, clases medias y grupos de altos ingresos. ¡Deben ir por ellos!

Evidentemente estos grupos para nada son homogéneos, y para ellos, los discursos políticos construidos de generalidades no les dice, ni significa nada . Entonces, deben trabajar concienzudamente en una complicada segmentación por grupos de edades, género, ingresos, educación, etc. Considerando que aproximadamente el 52% de el listado nominal corresponde a mujeres y el 48% a hombres.

Estoy convencida y afirmo que el nuestro, no es un país mayoritariamente en pobreza. Sino un país mayoritariamente de clases medias, resultado del esfuerzo de la sociedad mexicana en el siglo XX, que hoy ya cuenta con el capital humano para resolver sus necesidades y tomar las oportunidades existentes.

De los cerca de 100 millones de electores, 26 millones sí se encuentran en pobreza extrema; 24 millones en pobreza baja; 24 millones en clase media baja; 12 millones en clase media media; y 12 millones en clase media y alta. Por otra parte, de los mismos cerca de 100 millones de mexicanos registrados en el padrón electoral, 12.5 millones se encuentran en un rango de edad de mas de 65 años, de los cuales 6 se encuentran en condiciones de pobreza alta y baja y 6.5 millones corresponden a los segmentos de clase media alta y alta, quienes a pesar de no necesitarlo reciben subsidio del programa de Adultos Mayores.

Es decir, que Andrés Manuel López Obrador gracias a una decisión autoritaria y arbitraria le ha generado un subsidio a nada más y nada menos que a Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, y junto con él a toda las personas de altos y muy altos ingresos, incluyendo a las de clase media. Este segmento particularmente no se lo agradece, y además utiliza el importe económico que representa el subsidio mensual para burlarse gastándolo en una sola comida en el Restaurante San Angel Inn, por ejemplo. De esta manera podemos testimoniar la irracionalidad e ineficacia de López Obrador, sus funcionarios y su 4T para distribuir los recursos públicos, porque de los 21 millones de subsidios que el Gobierno reparte, únicamente son justificables en el grupo de Adultos Mayores de 65 años, 6 millones de ciudadanos.

Pero continuemos con el análisis. De los casi 100 millones de ciudadanos que se encuentran registrados en el listado nominal, es decir que cuentan con credencial de elector, tenemos aproximadamente 27 millones en un rango de edad de entre 18 y 30 años. Entre 30 y 40 años 22 millones, entre 40 y 50 años 20 millones, de 50 a 60 años 15 millones, y de 60 a 64 años 6 millones de personas. Toda esta población se encuentra ubicada en 34 millones de hogares registrados, de donde podemos concluir que en cada vivienda habitan aproximadamente 2.9 ciudadanos (casi 3 electores).

Los poco más de 20 millones de electores con que se conforma la base dura de Morena se encuentran definidos por los 6 millones de adultos mayores en condiciones de pobreza alta y pobreza baja, y por casi 13 millones de adultos en situación de pobreza alta con subsidios urbanos y rurales y por otros beneficiarios de diferentes programas sociales como los de bienestar social, jóvenes construyendo el futuro, sembrando vida y apoyos a personas con discapacidad, entre otros, que se encuentran dispersos en diferentes nichos de beneficiarios.
Como podemos observar, los ciudadanos beneficiarios de los programas sociales del gobierno sólo representan aproximadamente el 20% del total de electores en sus diferentes modalidades.

De los otros 70 millones de electores 12 pertenecen a la clase alta; 11 a la clase media alta; 12 clase media media; 15 a la clase media baja; y 20 a los grupos de pobreza baja, que así mismos se definen como clase media baja (no como pobres), y que en su gran mayoría no simpatizan con Andrés Manuel López Obrador, ni con Morena, mucho menos con un segundo piso de mediocridad. Porque no reciben ningún tipo de apoyo.

La verdad es que la distribución de los fondos para atender la pobreza no parte de un análisis integral e inteligente del abordaje de la pobreza. Por el contrario, responde a las definiciones muy personales del Presidente de la República Andrés Manuel López Obrador. Es decir, que los recursos destinados a los programas sociales en su gobierno va dirigido a nichos dentro de segmentos que no han sido adecuadamente estudiados.

Ahora bien, la disputa de la elección del 2024 se va a dar en la capacidad que cada candidata o candidato tenga para convencer a los 45 millones de electores de los estratos de pobreza baja hasta la clase alta, que ven en la continuidad del modelo de AMLO, la cancelación de sus expectativas. O en la posibilidad de un cambio con futuro que les brinde las oportunidades de ser considerados dentro de un programa democrático.

Entre ellos están los jóvenes de entre 18 y 30 años que aspiran a un ascenso económico y social derivado de su esfuerzo, preparación profesional y su trabajo que no andan a la caza de ningún subsidio.

Por otro lado, tenemos a los ciudadanos de entre 30 y 50 años, mayoritariamente adultos ya consolidados con familias establecidas que tampoco esperan subsidios, sino el reconocimiento económico derivado de su actividad profesional, académica o empresarial.

Las personas de entre 30 y 50 años son aproximadamente 11 millones, que se encuentran insertos en la actividad económica y productiva del país que esperan mayores y mejores oportunidades en el marco económico derivado de la innovación, y que demandan que el país crezca para que se generen las oportunidades a través de las cuales puedan consolidar sus proyectos personales de desarrollo. Se trata de profesionales, técnicos, empleados de nivel medio y superior, pequeños empresarios y también un número importante que se desempeña en la actividad informal.

Por su parte las personas de entre 50 a 65 años que representan 8 millones de profesionistas, empresarios, académicos a punto de jubilarse, ya han consolidado a sus familias y por supuesto también están esperando y deseando que el Estado les ofrezca las oportunidades que les permitan concluir su ciclo de vida en las mejores condiciones económicas posibles.

Adicionalmente es necesario incorporar las demandas de género, ya que las mujeres jefas de familia esperan oportunidades económicas derivadas de una agenda especifica para mujeres, que les permitan atender sus expectativas y resolver sus diferentes necesidades considerando que en por lo menos 33% de los 34 millones de hogares, actualmente se encuentran encabezados por mujeres que luchan todos los días por resolver el ingreso de sus familias y construir para ellas y sus hijos expectativas de futuro, y lo que menos esperan son subsidios.

Un manejo muy especial se requiere para los jóvenes de entre 18 y 30 años que se encuentran en los segmentos de pobreza extrema que no han terminado su educación básica y que representan más o menos 15 millones, que demandan procesos de formación, capacitación y certificación para el trabajo que les garantice una sustentabilidad de largo plazo. De lo contrario este importante número de jóvenes representarán un enorme pasivo para el país, ya que habrá que otorgarles subsidios durante por lo menos los siguientes 50 años.

En nuestro país el problema de la falta de desarrollo no ha estado en la sociedad y tampoco en la economía. El problema real ha sido la terrible incapacidad de quienes nos han gobernado durante los 25 años que llevamos del siglo XXI. Indudablemente el Partido Acción Nacional, Vicente Fox, Felipe Calderón y sus itamitas no tuvieron la capacidad para generar la conducción que se requería en la búsqueda de las oportunidades para el país y para los mexicanos. Ni que decir de Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, que tampoco pudieron visualizar el como conducir a México hacia un mejor destino. El primero por la evidente incapacidad y superficialidad con la que gobernó, y el segundo por la evidente mediocridad e incompetencia con la que ha venido conduciendo en todos los rubros a nuestro país .

Lamentablemente los candidatos que conocemos hasta ahora no están considerando la heterogeneidad de la población. Hasta ahora el proyecto de futuro no se encuentra por ningún lado en la agenda de de los candidatos presidenciales. Lo que viene de Morena sin cambiar ni una coma va por la continuidad; el mensaje de Xóchitl Gálvez es eminentemente reactivo a los posicionamientos y ocurrencias de Andrés Manuel López Obrador. De Movimiento Ciudadano no vale la pena ni mencionar, es de vergüenza. Están cegados por las inercias del pasado cuando lo que hoy se requiere son cambios disrruptivos.

Sin duda la contienda que vamos a observar durante los próximos cuatro meses será entre aquellos que prefieran rendirse esperando que el Estado les garantice una vejez mediocre, y aquéllos que estén dispuestos a arriesgarse por nuevas oportunidades.

…Y no es pregunta.

Contacto.- @MarthaGtz (Twitter / X)
*Vocal del Consejo Directivo del Instituto de Política y Gobernanza, A. C.

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