
MI MARIDO YA NO ME TOCA…
Para muchos hombres (primordialmente me refiero a los que están casados) la frase que da título a mi colaboración de esta semana les suena a reclamo, a reproche, a “cantaleta” o, en el peor de los casos, a un descarado pretexto femenino para hacerlos quedar a los ojos de todo el mundo como los villanos








