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‘CABELLERA VS. CABELLERA’ EN EL CONGRESO DE LA CDMX

Para el Grupo Parlamentario del PAN fue más importante votar en contra el paquete económico 2026 –que de cualquier manera aprobaron Morena y aliados– que haber salvado una parte de la autonomía en el derecho humano a la información y la transparencia, a pesar de que ha sido una de sus banderas políticas de los últimos tiempos y que acusan es una reforma regresiva que violenta el artículo 1° de la Constitución federal. 

Sin embargo, obtuvieron una victoria, pírrica: el Gobierno de la Ciudad de México no logró que el paquete económico se aprobara por unanimidad, como el año anterior, a pesar de que hubo un aumento importante, del 7.5% al Presupuesto de Egresos de las alcaldías, de las cuales cinco gobierna el PAN y las otras 11 Morena y aliados. 

Esto provocó que en la sesión de este lunes se fueran calentando los ánimos, especialmente en la discusión de la reforma que extinguió al Instituto de Transparencia de la Ciudad de México (INFO-CDMX), tras la presentación de una reserva por parte de Morena, porque el PAN no cumplió el acuerdo de aprobar el paquete económico.

Esto provocó que la bancada del PAN tomara la Tribuna, algo muy común en la práctica parlamentaria, de lo que son especialistas en Morena –antes en el PRD–. 

La diputada Daniela Álvarez (PAN) se apostó junto al presidente de la Mesa Directiva, Jesús Sesma (PVEM) para obligarlo a suspender la sesión. En ese momento, la vicepresidenta, Yuriri Ayala (Morena) comenzó a desplazarla a jalones hasta que la panista le dio un codazo y la morenista respondió más fuerte: un zape en la cabeza, mientras por la espalda otra legisladora de Morena, Rosario Morales, jaloneó a la panista. En ese momento entre Álvarez y Claudia Pérez (PAN) jalaron cada una hacia un lado el cabello de Ayala. Sesma y la diputada Martha Ávila (Morena) trataban de separarlas y apaciguar la trifulca.

De manera paralela, la coordinadora del PRI, Tania Larios, escaló un par de metros hasta el balcón donde se ubica la consola de sonido del salón de Plenos, y comenzó a arrancar todos los cables. Después, hizo lo propio con el micrófono de la Presidencia, de acuerdo con Morena. Desde el PRI, la violencia escaló cuando el diputado Omar García empujó a la vicecoordinadora de Morena, Brenda Ruiz, que fue defendida por su compañero de partido, Pedro Haces Lago, quien paró al priísta.

Ya en la discusión del Presupuesto, el diputado Víctor Varela criticó la toma de la tribuna por parte de los panistas, olvidándose que él, como diputado federal, también de Morena, en 2019 hasta se acostó en la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados.

En Morena, alegaron que la oposición tenía que pagar los cables rotos, aunque jamás en la historia los morenistas –antes del PRD– pagaron por los destrozos en la Cámara, como en el 2006 que dañaron casi todas las curules, en el contexto de la toma de posesión de Felipe Calderón.

No es la primera ocasión en que hay pleito a golpes en el Congreso. Ya ocurrió algo muy parecido en el 2022, cuando las diputadas Ana Villagrán, entonces del PAN, y Circe Camacho, del PT, se jalonearon en su afán de apoderarse del micrófono para los oradores. 

Así fue como el PAN claudicó a salvar parte de la autonomía para el órgano de transparencia y acceso a la información, pues pesó más su afán de votar contra el Gobierno. El 2026 pinta para que sea más intenso el choque entre oposición y oficialismo.

Lo veremos.

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