
DUERME TOMÁS, DESCANSA… LOS DINOSAURIOS TE ESPERAN
Como a cualquier otro niño de diez años, a Tomás le gustaba jugar. Le gustaba estar en la escuela y pertenecer a un grupo en el que predomina la solidaridad, a pesar de la cortísima edad de los niños. Aprendía en una escuela modelo, en donde la amplitud de sus espacios permite el juego y








