Tremenda cloaca destaparon esta semana Almudena Herrerías y Beatriz Guillén de “El País” al publicar, el lunes pasado, un completísimo reportaje sobre las bajezas y mezquindades cometidas por Josefa González-Blanco Ortiz Mena a su paso por la embajada de México en el Reino Unido, cargo que desempeñó desde marzo de 2021 y que está a punto de dejar pues su lugar será ocupado por Alejandro Gertz Manero, quien fue destituido a la mala de la Fiscalía General de la República (FGR) en noviembre del año pasado.
Con estupendo oficio y objetividad, las dos periodistas españolas recogieron testimonios de varios empleados y exempleados de la embajada mexicana en Reino Unido para documentar una infinidad de bajezas cometidas por esta mujer de hechuras deleznables, quien lejos de realizar un trabajo comprometido y dedicado en beneficio de la diplomacia prefirió dedicarse durante casi cinco años a darse la gran vida y a maltratar a decenas de trabajadores del servicio exterior mexicano.
Para dimensionar las porquerías que hizo esta señora como encargada de nuestra embajada en territorio británico, vale la pena destacar que durante su gestión más de 40 trabajadores de la representación mexicana en esa nación europea renunciaron o solicitaron ser reubicados en otras embajadas y consulados. Además, acumuló 16 denuncias por hostigamiento laboral, malos manejos de recursos y de afectar la relación bilateral México-Reino Unido, sobre todo en lo que refiere al tema de intercambios académicos. ¿La razón? Es que el funcionario encargado de esos asuntos estaba congelado por doña Josefa porque le caía mal, así que decidió mandarlo a “la perrera”, lo que significa que no lo tomaba en cuenta para nada y que el resto de los trabajadores de la embajada tenían prohibido voltear a verlo y dirigirle la palabra so pena que la archiduquesa Josefa I montara en ira y también les aplicara la ley del hielo.
La arrogancia y prepotencia de esta señora, muy similares a la de nuestra cónsul del bienestar en Turquía, la infame Isabel Arvide Limón, queda de manifiesto en este breve monólogo telefónico: “Si yo quiero que te largues a México mañana te subo en un avión y te largas. Porque yo te di el trabajo, no sirves para nada y si yo digo que te hinques, te hincas”.
Finísima persona nuestra señora embajadora, ¿verdad? Pero eso sí, ya hasta se siente inglesa, con todo y el acentito cockney.
Sin embargo, desde el oficialismo ya dejaron en claro que no piensan tocarle ni un solo pelo, pues tanto el titular de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Juan Ramón de la Fuente como la responsable de la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro, no han dicho ni pío, para variar.
Ahora bien, éste es un caso que ya fue documentado y dado a conocer gracias a un buen trabajo periodístico, pero… ¿qué hay de aquellas embajadas o consulados en donde se ejercen prácticas similares y de los que no estamos enterados de nada? Muchos embajadores y cónsules viven creyendo que pertenecen a la aristocracia y desde esa posición hacen y deshacen a su antojo, y eso se debe a que no son diplomáticos de carrera, sino usufructuarios del dedazo político como Quirino Ordaz, Omar Fayad, Claudia Pavlovich, a Alejandro Bichir y muy próximamente el célebre “Don Barredora”, Adán Augusto López Hernández.
Contacto.- www.lapoliticamedarisa.mx
alessandriniyazmin@yahoo.com.mx
Twitter / X: @yalessandrini1




