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El diputado federal de Morena, Ricardo Monreal, viene de regreso por la Ciudad de México, donde por cierto tiene más enemigos y adversarios en su partido que en la oposición.

El zacatecano no vuelve solo. Viene vestido de amarillo con verde perico. Se ha aliado a los más odiados por los grupos dominantes en Morena, Los Chuchos: Jesús Zambrano, el enterrador del PRD Nacional y Jesús Sesma, el presidente del PVEM en la CDMX, quien se sigue confrontado hasta con la jefa de Gobierno. También a Víctor Hugo Lobo Román, viejo adversario de la presidenta Claudia Sheinbaum desde que ambos eran jefes delegacionales (2015-2018).

Ricardo Monreal está en franca decadencia política en Zacatecas, donde ya perdió la capital, su municipio natal, Fresnillo, y lo más probable es que Morena le entregue la candidatura a Ulises Mejía Haro, del grupo adversario a la familia Monreal. Por eso, para su supervivencia política ha mirado a la CDMX, para ver si rescata la Alcaldía Cuauhtémoc y se coloca en la pista para la candidatura a la Jefatura de Gobierno en 2030, lo que es casi un imposible.

Por lo pronto, prepara una jugada muy parecida a lo que hizo en el año 2021 en contra de Morena y de la entonces jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, hoy presidenta, quien seguramente no ha olvidado es afrenta, porque no fue la primera. 

Entre 2015 y 2018, como jefe delegacional de Cuauhtémoc, Monreal le jugó las contras a Sheinbaum, su homóloga de Tlalpan, a pesar de que eran compañeros de partido. Monreal se plegó al jefe de Gobierno, Miguel Mancera, contra el bloque de cinco delegados de la entonces oposición que encabezaba Sheinbaum, entre los que destacaban los morenistas Pablo Moctezuma (Azcapotzalco) y Rigoberto Salgado (Tláhuac); Fernando Mercado (PRI, La Magdalena Contreras), y Xóchitl Gálvez (PAN, Miguel Hidalgo). 

Otros aliados de Monreal contra el bloque de Sheinbaum eran los perredistas Dione Anguiano, jefa delegacional de Iztapalapa; Lobo Román, de Gustavo A. Madero, y Carlos Estrada, de Iztacalco; también el panista de Benito Juárez, Christian Von Roehrich, preso desde hace 3 años en el Reclusorio Norte. 

Ahora es visible que Lobo Román y Carlos Estrada forman parte de una alianza con Monreal, para quedarse con el PRD Ciudad de México y competir en el proceso electoral del próximo año en alianza con el PVEM, por supuesto en contra de Clara Brugada, quien por cierto en 2015 perdió Iztapalapa contra Dione Anguiano, en una muy sucia y cuestionada elección. 

En 2018 –como ocurriría en 2024 para la Presidencial–, Monreal perdió la nominación de Morena para la Jefatura de Gobierno. Quedó en el Senado y sobrevivió al frente de la coordinación porque había sido un acuerdo con AMLO. En la Cámara Alta, siempre tuvo una fuerte confrontación con un grupo importante de Morena en la Ciudad de México, el de Martí Batres, que a la postre fue secretario y jefe de Gobierno sustituto de Sheinbau. En el Senado se quedó a cargo de la lucha antimonrealista César Cravioto, hoy el secretario de gobierno de la Ciudad de México, desde donde tiene trae a raya al grupito de Monreal, Zambrano y Lobo.

En el 2021 Monreal también se alió a los adversarios de Morena: con Zambrano pactó que le dejaran Cuauhtémoc a cambio de apoyar la alianza PAN, PRI y PRD en otras demarcaciones. La monrealista Sandra Cuevas compitió por la oposición, y a la postre se convirtió en la peor alcaldesa o jefa delegacional que ha tenido la Cuauhtémoc. Monreal respaldó las candidaturas de Lía Limón en Álvaro Obregón, y de la chuchista Alfa González en Tlalpan, donde la alcaldesa era del equipo monrealista, Patricia Aceves, también de pésima gestión. 

Monreal también jugó contra Morena en 2021 en La Magdalena Contreras, donde bajó los brazos y no ayudó José Luis Rodríguez, lo que facilitó el triunfo de Luis Gerardo Quijano, del PRI. Pero se la cobraron a Rodríguez, porque un día antes de iniciar la II Legislatura, lo bajaron de la diputación plurinominal que le había tocado.

Monreal, Zambrano, Lobo y hasta Sesma ya traen en la palestra varios candidatos: Catalina Monreal, por la Alcaldía Cuauhtémoc, la que perdió ya en 2024 frente a Alessandra Rojo de la Vega, a quién seguramente no le ganaría el próximo año. En Tlalpan, ya el PVEM dijo que va con Alfa González y esa postulación la apoya Zambrano.

En la Gustavo A. Madero van en contra del alcalde Janecarlo Lozano. Ahí también va a operar el nepotismo: el plan es que el candidato del Verde y el PRD sea el hijo, Víctor Hugo Lobo Rodríguez, quién no tiene la más mínima experiencia electoral. Basta recordar que en el 2024 entró por la puerta de atrás al Congreso, como suplente de Gerardo González, quien la hizo de Juanito, pues pidió licencia para que junior asumiera el cargo.

Aquí también la afrenta es contra el viejo enemigo de Monreal, César Cravioto quien aspira a gobernar la GAM, como paso previo para ser candidato a la Jefatura de Gobierno en el 2030. 

Como parte de su estrategia electoral hacia 2027, Ricardo Monreal impulsó una reforma que no consultó con Palacio para permitir que la tríada maldita de magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación pueda reelegirse en el 2028. Pero eso es lo que todos ellos creen, porque el cálculo real en Morena es que para entonces, si bien le va a Monreal y sigue en México, va a ser diputado de tropa. Y por instrucciones de Palacio, los magistrados no estarán en los acordeones, si es que finalmente hay elección judicial en 2028.

Lo veremos.

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