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Desde la Jefatura de Gobierno del Distrito Federal (GDF), allá en 2011, cuando el titular era Marcelo Ebrard, en sus amarres electorales porque quería ser presidente en 2012, se convirtió en el padrino político y hasta financiero de Ángel Aguirre Rivero para que, tras su renuncia al PRI, lo abanderara no sólo el PRD para la gubernatura de Guerrero, también el PT y Convergencia (hoy MC), por supuesto con la complacencia de Andrés Manuel López Obrador, en la lógica pragmática de que ello también le sumaría votos a él.

Cuando Ángel Aguirre ganó esa elección, Ebrard y hasta el propio López Obrador cobraron la factura con posiciones en el Gabinete. Alejandra Frausto, hoy secretaria de Turismo de Clara Brugada en el Gobierno de la CDMX, brincó de coordinar el Circuito de Festivales de la Secretaría de Cultura del DF, a dirigir el Instituto Guerrerense de Cultura, donde jugó un papel determinante para elevar esa dependencia a Secretaría de Cultura y convertirse en la primera titular de ésta durante dos años, con Aguirre Rivero gobernador.

Después, Alejandra Frausto fue a darse su baño de priísimo peñanietista: trabajó en su gobierno, en la flamante Secretaría de Cultura, como directora general de Culturas Populares. Luego, la 4T la purificó en la Secretaría de Cultura federal. 

El otro pago que recibió Ebrard fue la importantísima Secretaría de Fomento Turístico de Guerrero, donde Aguirre Rivero designó a Graciela Báez, quien provenía del Fondo Mixto de Turismo del DF, ahí donde se mueven los dineros, tema para el que desde entonces era el brazo derecho de Mario Delgado, para aquellos días secretario de Finanzas del Distrito Federal. Cierto, el pago no perduró, porque al año la despidieron entre fuertes cuestionamientos, incluso de recibir de parte de empresarios turísticos de aquella entidad, el antipremio como la funcionaria más improductiva del Gabinete.

López Obrador –otro ex jefe de Gobierno del DF– recibió su pago político por apoyar –o al menos hacer mutis– la campaña de Ángel Aguirre. Él había querido que el candidato de las izquierdas fuera Lázaro Mazón, pero al final como cedió para dejar pasar al ex priísta, cuando llegó al gobierno éste fue designado titular de la Secretaría de Salud de Guerrero, cargo nada despreciable porque era la dependencia con mayor presupuesto y número de puestos laborales, para garantizar el apoyo de las huestes obradoristas.

Esas fueron las posiciones más visibles. Pero en el gobierno de Ángel Aguirre pulularon funcionarios de mediano nivel, asesores y hasta empresarios enviados por el GCDM de Ebrard, como parte de los amarres y la influencia de Ebrard, hacia 2012, aunque para entonces se dobló ante Obrador.

El pasado 6 de agosto Aguirre Rivero fue detenido, acusado de presuntamente ocultar y destruir videos relacionados con la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa el 26 de septiembre de 2014, cuando entonces él era gobernador de Guerrero. Este gravísimo hecho lo obligó a renunciar días después. 

Sería interesante que Alejandra Frausto opinara de la detención de Ángel Aguirre, aunque lo más probable es que sea una de tantas que prefiera que nadie se acuerde que fue su jefe.

Lo veremos. 

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