El 29 de diciembre de 2023, el expresidente Andrés Manuel López Obrador inauguró la Megafarmacia del Bienestar en el municipio de Huehuetoca, Estado de México, un gigantesco elefante blanco con una superficie total de 50 hectáreas, 9 (90 mil metros cuadrados) de ellas techadas y con una capacidad máxima de almacenamiento de hasta 286 millones de piezas de medicamentos. De acuerdo al tabasqueño, el objetivo principal de este armatoste era es abastecer de medicamentos gratuitos a clínicas y hospitales públicos en un plazo máximo de 48 horas y, por supuesto, para que México se acercara a tener un sistema de salud como el de Dinamarca.
Pero como muchos de ustedes sabrán, una cosa son los sueños guajiros y otra muy distinta es la realidad, por lo que Obrador (quien, por cierto, jamás en su vida ha puesto un pie en territorio danés) al final acabó como un verdadero mentiroso, pues la referida Megafarmacia, a casi dos años nueve meses de su inauguración, ya ni siquiera es una bodega, por lo que la fantasía de terminar con el desabasto de medicamentos acabó en una costosísima farsa que le costó a los contribuyentes mexicanos más o menos 20 mil millones de pesos.
Sin embargo, lo más lamentable de esta historia de dispendios, negligencias y corrupción fue el engaño que Obrador le prodigó a millones de personas que le creyeron su cuento chino de que (¡por fin!) ningún enfermo en el país volvería a padecer de la burocracia y la escasez a la hora de requerir sus medicamentos. Fue una mentira monumental de una crueldad inaudita, porque lo peor que se le puede hacer a un ser humano enfermo es jugar con su salud.
Obrador no se burló de la oposición, ni de sus simpatizantes… se burló de millones de familias que en casa tienen a un enfermo. ¡Qué bajeza!
Aquí la pregunta obligada es: ¿Por qué lo hizo?, ¿para qué lo hizo?, ¿qué maldita necesidad?
La búrbuja se reventó muy pronto, pues desde que inició su “operación”, la Megabodega del Bienestar, sólo surtía dos recetas al día. Después fueron 23, enseguida 40 y a partir de ahí todo se desplomó, aunque oficialmente nadie ha informado sobre su colapso, aunque varios periodistas que han realizado recorrido por la zona donde se encuentra está instalación han constatado que el Centro Federal de Almacenamiento y Distribución de Insumos para la Salud presenta una actividad mínima y sus andenes de descarga y distribución lucen prácticamente vacíos. No se ven gente ni vehículos.
Para empezar, los 50 andenes con los que cuenta el complejo están en completo abandono, la gran mayoría permanece sin movimiento de carga o descarga de medicinas; igualmente, los accesos se encuentran obstruidos, reportándose entradas parcialmente bloqueadas por cascajo, escombros y basura. También hay socavones que nadie se ha preocupado por reparar, por lo que el plan de que fuera un almacén gigantesco para abastecer directamente recetas a nivel nacional fracasó olímpicamente, pues funciona de manera muy reducida y limitada.
Así las cosas, a estas alturas podemos señalar que esta Megafarmacia del Bienestar es una especie de nueva Estafa Maestra, pero multiplicada por dos y por la cual López Obrador jamás va a rendir cuentas.
Vaya cuento de hadas, ¿verdad?
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