PACHUCA DE SOTO.- HIDALGO.- Voces melodiosas que nacieron entre serranías, valles y comarcas entonaron sublimes sinfonías que cautivaron a más de 2 mil 500 personas durante las presentaciones de las Niñas y los Niños Cantores de Hidalgo en Bogotá y Zipaquirá, Colombia, donde llevaron al público el eco de la tradición musical de esta tierra.
Mediante el programa Música para el Pueblo, el gobierno de Hidalgo, encabezado por Julio Menchaca Salazar, gestiona en más de 20 municipios espacios de formación y desarrollo musical, artístico y humano para niñas, niños y adolescentes del estado. A través de un acompañamiento profesional, se promueven la educación musical, el talento y las expresiones artísticas que contribuyen a preservar el patrimonio cultural de esta tierra.
Con 27 integrantes provenientes de 14 municipios, la agrupación participó del 8 al 13 de septiembre en el Festival Internacional de Coros “Corearte Colombia 2026”, que reunió a 440 cantantes de México, Colombia, Argentina y Uruguay. Bajo la dirección de Carolina Lara Tapia y Armando Martínez Lázaro, los pequeños intérpretes convirtieron cada escenario en un encuentro entre culturas.
El hñähñu ocupó un sitio especial en el repertorio. Melodías como Ra tai (La plaza), Hatso (Lucero de la mañana) y Ya tuni (Los pollitos), con arreglos de Armando Martínez, sonaron lejos de Hidalgo, pero conservaron la identidad de la tierra donde nacieron.
La gira tuvo, además, un sabor de celebración. Los Niños Cantores conmemoraron en Colombia sus 15 años de trayectoria, una historia construida entre ensayos y escenarios.
En la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, su primera presentación los reunió con agrupaciones de Argentina, Colombia, Uruguay y México. Más tarde, las voces hidalguenses llegaron al Museo Nacional de Colombia y al concierto “3152 metros, más cerca de las estrellas”, en el Santuario del Señor Caído de Monserrate, entre las alturas de la capital colombiana.
En Zipaquirá, la Catedral de Sal recibió las dulces melodías de Hidalgo. El viaje musical continuó en el atrio de la Facultad de Ingeniería de la Javeriana, durante el encuentro “Las niñas y los niños cantan por la paz”, como un mensaje de fraternidad.
El repertorio llevó dos postales sonoras de Hidalgo: La Calandria y El Hidalguense, de Nicandro Castillo, con arreglos de Jorge Cózatl. Entre canciones en hñähñu y piezas regionales, compartieron una parte de su estado con públicos de otras latitudes.
La gira cerró en la Iglesia de San Ignacio de Loyola, sede del concierto final de Corearte Colombia 2026. Junto con las agrupaciones participantes y la Orquesta Sinfónica Javeriana, los hidalguenses unieron sus voces en obras como Ave Verum Corpus, Nigra Sum, Ave María y Messe Basse — Sanctus.
Más que una serie de conciertos, el viaje dejó una estampa de Hidalgo en tierras colombianas: niños que cantan, tradiciones que cruzan fronteras y una generación que descubre que su voz puede viajar mucho más lejos que su propia tierra. La música unió territorios y generaciones en Colombia, un país que ha hecho de la cultura parte de su riqueza histórica.
Las expresiones culturales de Hidalgo encuentran en sus comunidades la fuerza para trascender fronteras. A través de la Secretaría de Cultura, el gobierno estatal impulsa espacios y oportunidades para que artistas y agrupaciones locales fortalezcan su talento, preserven los saberes y tradiciones de sus regiones y compartan la riqueza de la identidad hidalguense en nuevos escenarios.




