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 Pensar y actuar con total libertad es mucho más complejo de lo que la gran mayoría de nosotros creemos. Cierto, disfrutar de esa sensación permanente de poder hacer lo que nos venga en gana, en el momento que lo deseemos, nos permite generar una percepción sumamente favorable de nuestro entorno y también ayuda mucho para elevar nuestra autoestima. Sin embargo, cuando nos vemos a involucrar diversos factores de carácter social y emocional descubrimos que para vivir como entes totalmente libres tenemos que ser sumamente responsables en algo que para muchos resulta muy difícil de llevar a cabo: Tomar decisiones.

Sentirnos libres y vivir en libertad es todo un proceso. Comportarnos libremente va aparejado con la ejecución de acciones coherentes, saber distinguir entre el bien y el mal, apegarnos a nuestros valores y también a hacer lo correcto. Y para eso siempre vamos a requerir de hacer un análisis a profundidad de las situaciones y entender cuál es el papel que jugamos a la hora de determinar nuestro propio bienestar.

Ahora bien, ¿cuántos de nosotros levantamos la mano cuando se nos pregunta si deseamos ser libres y vivir en total libertad? Estoy segura que prácticamente todos la alzamos, pero… ¿cuántos de nosotros estamos realmente dispuestos a pagar el precio por responsabilizarnos totalmente de nuestros pensamientos y acciones, pero también a asumir las consecuencias derivadas de todo cuando hacemos y dejamos de hacer? Lo cierto es que muy pocos comprenden a cabalidad esta dinámica y, por tanto, en sus vidas son contadas las ocasiones en las que son capaces de lograr saborear la verdadera libertad.

Las rutinas nos ayudan a construir una cotidianeidad vinculada con la libertad. Todos los días tomamos decisiones de distinta índole e importancia, las cuales requieren de nuestra inteligencia y voluntad; los pensamientos claros y decididos también ayudan a generar atmósferas positivas para sentirnos realmente libres. Pero también debemos ser muy cuidadosos a la hora de desmenuzar y entender conceptos que están familiarizados con la libertad, como lo son el libre albedrío y el libertinaje, porque cada uno está empapado de distintos ingredientes que si no los discernimos apropiadamente acabaremos sumamente confundidos y enviándole al resto del mundo señales erróneas sobre el tipo de personalidad que deseamos proyectar.

Ser libres y actuar con libertad es una conquista individual, y esto se logra perdiendo el miedo. Miedo a no agradarles a los demás, miedo a que sus complejos los lleven a desaprobar nuestras acciones, miedo a que frecuentemente estaremos bajo el ojo crítico de aquellos que son incapaces de tomar decisiones en su propio beneficio. Los seres humanos tenemos la capacidad de actuar de acuerdo a nuestros valores, criterios, razón y voluntad, lo cual nos permite confeccionar una condición muy personal de libertad, y al mismo tiempo también nos ayuda a censurar cualquier intento de los demás por coartarnos, censurarnos o impedirnos a hacer lo que deseamos; incluso las mismas leyes nos respaldan a todos al indicar que todos los individuos tienen derecho a vivir y actuar en libertad; pero debemos ser cuidadosos para no caer en comportamientos irresponsables, insensibles y egoístas. 

Contacto.- www.lapoliticamedarisa.mx

alessandriniyazmin@yahoo.com.mx

Twitter / X: @yalessandrini1

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