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Temible y terrible. Así podemos catalogar el Trastorno Dismórfico Corporal (TDC), que también suele ser conocido como El Síndrome de Dorian Grey y que se caracteriza por ser la excesiva preocupación de muchas personas (hombres y mujeres por igual) por corregir los defectos (reales o imaginarios) de su apariencia personal al extremo de vivir en un constante pánico por envejecer o sufrir algún tipo de deformidad física por muy mínima que ésta sea, lo cual deja al descubierto una serie de problemas de índole psicológico y emocional de quienes lo padecen.

Adentrarnos en los terrenos del TDC es involucrarnos con un conjunto de elementos que hacen su aparición en el individuo, repito hombres y mujeres por igual, durante su adolescencia o en la edad adulta, etapas en las que comenzamos a recibir un sinfín de críticas relacionadas con nuestro aspecto físico, donde a través de burlas, críticas e incluso bullying o mobbing podemos empezar a ser rechazad@s porque no cumplimos con ciertos estándares estéticos impuestos a través de la publicidad, el marketing, los medios de comunicación y ciertos círculos sociales en donde la frivolidad y el narcicismo juegan un rol preponderante.

Lo anterior detona en el individuo afectado que emprenda una (a veces interminable) carrera en búsqueda de la perfección física cuyo objetivo, además de la aceptación de otros, va encaminada a evitar el proceso natural del envejecimiento. Primero, lo hará a través de procedimientos cosméticos (maquillaje, bronceado artificial, teñido de cabello, pupilentes de colores, protesis en la nariz, etcétera) y posteriormente, al no encontrar una entera satisfacción con las alternativas iniciales, recurrirá a métodos más severos e irreversibles, como son las cirugías plásticas o estéticas.

Quien sufre o padece el TDC lamentablemente experimenta un evidente deterioro en su calidad de vida, porque al vivir en constante presión social por ser perfect@ eso provocará que la mayor parte del tiempo vida sumid@ en un profundo estado depresivo que incluso en algunos casos puede llevar al suicidio, lo que definitivamente nos sugiere que, en caso de tener a alguien cercano a nosotros experimentando este Trastorno Dismórfico Corporal, de inmediato le llevemos a recibir atención psiquiátrica o psicológica. Los especialistas, cuando se trate de casos verdaderamente severos, de inmediato recetarán inhibidores de la recaptación de serotonina porque, a final de cuentas, quienes se someten frecuentemente a cirugías estéticas para intentar cambiar su apariencia física suelen presentar una sintomatología similar a la de los farmacodependientes.

Nuestra relación con el espejo y el tiempo que invertimos embelleciendo nuestros cuerpos deben manejarse de manera muy responsable. La perfección es un concepto totalmente subjetivo que debemos desarrollar en total intimidad con nosotros mismos y no en base a patrones manejados por otras personas desde el exterior. Es totalmente normal sentirnos insatisfechos a veces por la manera como lucimos. Pero no podemos permitirnos que sean otros quienes decidan lo que es bueno o lo que es malo para nosotros, porque eso irremediablemente nos conducirá a la obsesión y a la infelicidad.

¿Y tú, cómo te sientes contigo mism@?

Contacto.- www.lapoliticamedarisa.mx

alessandriniyazmin@yahoo.com.mx

Twitter / X: @yalessandrini1

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