Lo que mal empieza… mal acaba. Con esta simple frase podemos resumir el paso de José Antonio Romero Tellaeche como director del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), quien tras mil 519 días de mal dirigir a esta institución educativa especializada en ciencias sociales finalmente fue destituido de su cargo el lunes pasado por Rosaura Ruiz Gutiérrez, titular de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
Cobijado, respaldado y solapado por el expresidente López Obrador y la infame científica del bienestar María Elena Álvarez-Buylla y Roces, otrora directora del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), Romero Tellaeche llegó al CIDE como director interino del CIDE el 29 de noviembre de 2021 en sustitución de Sergio López Ayllón. A partir de esa fecha, don Pepetoño se olvidó por completo de la academia, la ciencia y la docencia para dedicarse a hacer indagatorias en contra de personajes académicos y de otros sectores que se oponían o que criticaban al gobierno de la 4T… ya saben, tenía que quedar bien con su padrino tabasqueño y la señora Buylla.
Y así se la pasó Romero Tellaeche todos estos cuatro años que “trabajó” en el CIDE: Jugándole al Heinrich Müller (director de la Gestapo) académico. Es más, se obnubiló y se intoxicó tanto con los tres gramos de poder que creyó tener, que instantes después de haber sido removido de su cargo se atrincheró en su despacho y dijo no me voy y no me voy porque a él lo puso ahí el presidente Obrador. Además, amenazó de interponer un amparo quedarse eternamente con el puesto. ¡Tengan, para que aprendan, neoliberales!
Si en su momento López Portillo defendió al peso como un perro, ¿por qué Romero Tellaeche no habría de defender con uñas y dientes el hueso que le dio el Presi? ¡Cómo carambas no!
En sustitución de Romero Tellaeche, lo cual me parece una estupenda decisión, la secretaria Rosaura Ruiz nombró como directora interina a Lucero Ibarra Rojas, profesora de la división de Estudios Jurídicos, una mujer con un ascendente muy positivo al interior de toda la comunidad cidense. Por lo tanto, cuenta con la aceptación tanto del alumnado como del profesorado. Y mucho ojo con este nombramiento, porque contó la anuencia y respaldo de la Presidenta Sheinbaum, así que no se sorprendan si en el corto plazo surge humo blanco para que Ibarra Rojas pase de interina a directora definitiva.
Además, con el cese de Romero Tellaeche por fin quedarán de lado un sinfín de polémicas protagonizadas por este personaje, las cuales van desde plagio de textos académicos y denuncias por acoso laboral, hostigmiento y misoginia, pasando por acusaciones de desmantelar una de las instuciones académicas más reconocidas de México. Aunque lo cierto es que tardará mucho tiempo antes de que la gente pueda olvidar que este individuo, en complicidad con la señora Buylla, desataron una feroz e injustificada cacería de brujas en contra de investigadores y profesores.
Ojalá que este oscuro episodio nos sirva de lección a todos. Sobre todo a aquellos que piensan que ese de ideologizar la educación, la ciencia y la investigación es una buena idea.
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