PACHUCA DE SOTO, HIDALGO.- La incorporación del conocimiento científico a las decisiones productivas forma parte de la visión del gobernador Julio Menchaca Salazar para dignificar e impulsar el sector agropecuario de Hidalgo, mediante herramientas que permitan elevar el rendimiento, la rentabilidad y la sostenibilidad del campo.
En ese sentido, la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural de Hidalgo (Saderh) y la Universidad Autónoma Chapingo (UACh) firmaron un convenio de colaboración para desarrollar el proyecto “Análisis de Suelos”, que contempla la realización de 4 mil 965 estudios de fertilidad en parcelas de la entidad.
El acuerdo, encabezado por el titular de la Saderh, Napoleón González Pérez, y el rector de la UACh, Ángel Garduño García, permitirá vincular la experiencia científica y tecnológica de la academia con las necesidades concretas de las familias productoras.
El rector destacó que investigadoras e investigadores de la Universidad Autónoma Chapingo desarrollarán los trabajos con rigor profesional y científico, tanto en laboratorio como en campo, de manera que los resultados sirvan directamente para respaldar decisiones estratégicas, proyectar el desarrollo tecnológico de los cultivos y avanzar hacia un campo hidalguense con mayor sostenibilidad y rendimiento.
Los análisis contemplarán parámetros fundamentales para conocer las condiciones reales de las parcelas, entre ellos pH, conductividad eléctrica, textura, densidad y materia orgánica, además de otros elementos fisicoquímicos indispensables para definir un manejo agrícola adecuado.
Con esta información, las y los productores podrán contar con un diagnóstico técnico que les permita conocer las necesidades específicas de sus tierras, determinar qué cultivos presentan mejores condiciones y orientar de manera más eficiente y rentable sus decisiones productivas.
Napoleón González Pérez subrayó que, con el respaldo del gobernador Julio Menchaca, el gobierno estatal trabaja para brindar mayor certeza a las familias del campo, al transformar los resultados científicos en información útil para decidir qué requiere cada parcela y cuáles son las alternativas productivas más convenientes.
La alianza representa así un paso hacia un modelo agropecuario sustentado en evidencia científica, innovación y planeación, donde el análisis del suelo se convierte en punto de partida para optimizar recursos, mejorar cultivos y fortalecer la productividad, que se traduzcan en mayores rendimientos, sostenibilidad y mejores oportunidades para las familias productoras.




