*Si queremos construir equipos y comunidades más empáticos, necesitamos aprender a criticar con conciencia. No desde el juicio, sino desde la curiosidad. No para señalar, sino para aportar*
Una respuesta de la Inteligencia Artificial atribuye a David Sagrista la descripción de escucha activa como una técnica de comunicación que consiste en prestar atención plena y con interés al interlocutor, abarcando tanto el mensaje verbal como el no verbal para lograr una comprensión completa y empática. Implica concentrarse en lo que el otro dice, evitar distracciones y prejuicios, y responder de manera que demuestre que se ha entendido el mensaje, a menudo parafraseando y haciendo preguntas abiertas.
La ONU denomina Ciencia de la Empatía a “la capacidad de comprender y compartir los sentimientos de los demás. Nos permite ver las cosas desde la perspectiva del otro en vez de la nuestra. Es una habilidad crucial que permite las relaciones sociales y profesionales, desarrolla la conciencia de uno mismo y contribuye a un mundo equitativo y pacífico. La empatía es necesaria para expresar la compasión (la motivación para actuar ante el sufrimiento de otras personas)”.
Ale Marroquín, experta en Comunicación y Liderazgo, dice que “es curioso como, desde afuera, todo parece más fácil. Cuando no estamos involucrados directamente en una situación, tendemos a creer que tenemos la respuesta correcta, o que sabemos cómo se deberían hacer las cosas”. Apunta que “es que es más cómodo opinar que involucrarse. Pero el liderazgo empieza justo ahí: cuando elegimos participar, preguntar y entender antes de juzgar”.
Si queremos construir equipos y comunidades más empáticos, necesitamos aprender a criticar con conciencia. No desde el juicio, sino desde la curiosidad. No para señalar, sino para aportar.
En este contexto, la escucha activa juega un papel fundamental para la empatía. Ya lo dijo Ortega y Gasset: “yo soy, yo y mi circunstancia”. No podemos entender a nuestros interlocutores si no conocemos en contexto en el cual está inmerso. Para ello, es necesario:
Prestar atención plena: Es un compromiso total con la persona que habla, enfocándose en su mensaje y evitando distracciones como el teléfono o el correo electrónico.
Comprender el mensaje completo: Implica escuchar no solo las palabras, sino también las emociones, gestos e intenciones subyacentes.
Respetar y no juzgar: Es crucial no interrumpir, juzgar o dar soluciones de inmediato, sino permitir que la otra persona termine de expresarse.
Mostrar interés de forma activa: Se demuestra interés a través de señales no verbales como el contacto visual, asentir con la cabeza y mantener una postura corporal abierta.
Verificar la comprensión: Para asegurarse de que se ha entendido correctamente, se pueden parafrasear las ideas del interlocutor con las propias palabras o hacer preguntas de seguimiento.
Ale recomienda: “antes de criticar, mira del otro lado de la barda”
Para ello, aporta cinco “recordatorios” para emitir una crítica constructiva:
Pregunta antes de asumir. No des por hecho lo que no sabes.
Involúcrate. Entender el contexto cambia completamente la perspectiva.
Escucha activa. A veces, lo que se necesita no es una opinión, sino comprensión.
Construye, no destruyas. Si vas a señalar algo, ofrece alternativas.
Reconoce el esfuerzo. Detrás de cada decisión, hay personas intentando hacer lo mejor que pueden.
Antes de criticar, cruza la barda. Quizá del otro lado descubras que no se trata de quién tiene la razón, sino de cómo todos podemos contribuir mejor
Recordemos que la empatía es la capacidad de entender y compartir los sentimientos y emociones de otra persona, poniéndose en su lugar sin que esto signifique necesariamente estar de acuerdo o identificarse completamente con su situación. Implica comprender la perspectiva ajena y responder de manera comprensiva.
Las recomendaciones para lograr una escucha activa pueden resumirse en:
Parafrasear y resumir: Repetir con tus propias palabras lo que la otra persona ha dicho ayuda a confirmar que se ha entendido correctamente. Por ejemplo, “Entonces, lo que sientes es que te sientes abrumado por los exámenes, ¿es así?”.
Hacer preguntas abiertas: Iniciar preguntas que inviten a una explicación más profunda, en lugar de preguntas que se respondan con un simple “sí” o “no”.
Reflejar las emociones: Identificar y verbalizar las emociones que se perciben en el mensaje del interlocutor para que se sienta comprendido a un nivel más profundo.
Guardar silencio estratégico: Permitir pausas en la conversación para dar tiempo a la otra persona a reflexionar y continuar. Evitar llenar cada silencio.
La empatía es crucial para el bienestar mental y físico; es la raíz del cuidado y permite la comunicación y las relaciones sociales y laborales saludables.




