*El Paquete Económico que Hacienda prepara cada año para planear las finanzas del país, consta de tres documentos: la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos y la Miscelánea Fiscal. Lo envía al Congreso y allí se define, de manera muy directa, cuánto dinero espera recaudar el gobierno y en qué piensa gastarlo durante el siguiente año*
El Paquete Fiscal (o Paquete Económico) que la Secretaría de Hacienda prepara cada año para planear las finanzas del país, consta de tres documentos: la Ley de Ingresos, el Presupuesto de Egresos y la Miscelánea Fiscal. Lo envía al Congreso y allí se define, de manera muy directa, cuánto dinero espera recaudar el gobierno y en qué piensa gastarlo durante el siguiente año.
El paquete fiscal ayuda a calcular de cuánto dinero se va a disponer, a definir las reglas de los impuestos —quién paga, cuánto y bajo qué conceptos— y a decidir en qué se van a enfocar los recursos públicos, ya sean programas sociales, infraestructura o pago de deuda. Es, al final, la herramienta central con la que el gobierno intenta cumplir sus metas macroeconómicas y sociales.
En el Paquete Económico 2026 se propusieron y en muchos casos se aprobaron varios gravámenes y aumentos que impactan rubros populares. Entre los más relevantes están los incrementos en el IEPS a bebidas saborizadas con azúcares añadidas, que pasaría de aproximadamente 1.6451 pesos a 3.0818 pesos por litro (y la introducción de una cuota para bebidas con edulcorantes de 1.5 pesos por litro; bebidas light, cero o con edulcorantes; sueros orales y bebidas de rehidratación que no cumplan los estándares de la OMS pagarán 3.08 pesos por litro.
También considera un aumento en los gravámenes al tabaco (con ajustes que elevan la tasa efectiva sobre cigarros y tabacos labrados). La tasa podría pasar de 160 a 200%.
Los videojuegos también serán gravados, mediante un IEPS ad valorem del 8% sobre videojuegos clasificados con contenido violento (aplicable a versiones físicas, digitales y a microtransacciones, según la iniciativa).
Los derechos de acceso cultural (por ejemplo tarifas para entradas a museos, también serían objeto de impuestos.
También se considera el incremento al impuesto o cargas administrativas a las apuestas y plataformas digitales, que pasará del 30 al 50%.
En conjunto se proyectan ingresos totales de 10 billones 193 mil 683.7 millones de pesos, un aumento real del 5.9% frente a 2025.
La justificación oficial que presenta el gobierno para la aplicación y el incremento de impuestos combina motivos recaudatorios y objetivos de salud pública y protección social. En el caso de bebidas azucaradas y tabaco, Hacienda argumenta que los aumentos son “impuestos saludables”, pues buscan desalentar el consumo de productos asociados a obesidad, diabetes y enfermedades crónicas y a la vez, generar recursos etiquetados para salud pública y programas sociales.
En el caso de los videojuegos violentos y apuestas, la argumentación pública mezcla prevención (reducir exposición de menores), corresponsabilidad de plataformas y la obtención de ingresos que se destinarían a políticas sociales y de salud mental.
Adicionalmente, el Ejecutivo ha planteado que la ampliación de la base tributaria y mayores tasas ayudarán a financiar el plan de gasto prioritario del gobierno y a reducir el déficit proyectado.
En términos de recaudación, las estimaciones oficiales y análisis independientes varían por rubro.
Hacienda y reportes periodísticos citan cifras de decenas de miles de millones de pesos para el IEPS a refrescos (diversos reportes apuntan a montos del orden de 65 mil–75 mil millones de pesos solo por el ajuste al IEPS en 2026), mientras que el impuesto del 8% a videojuegos tiene una expectativa mucho más modesta en torno a cientos de millones de pesos (por ejemplo 183 millones en estimaciones preliminares).
Las modificaciones combinadas a IEPS, apuestas y tabaco y otras medidas figuran en proyecciones agregadas que elevan la recaudación prevista para 2026, con la Ley de Ingresos y estimaciones del Paquete que sitúan el total de ingresos públicos en torno a 10.1–10.2 billones de pesos y la recaudación tributaria en el rango de 5.8 billones (con una proyección de incremento real respecto a 2025); organizaciones técnicas calculan que la miscelánea fiscal podría aumentar la recaudación en varios cientos de miles de millones de pesos en conjunto.
La gran pregunta es: ¿a dónde se irá todo el dinero recaudado? Aunque no hay un sector específico, todo el dinero se va a repartir en el presupuesto de gastos pero del 2027, una vez que se haya hecho el cierre de la suma total anual, al igual que todos los impuestos recaudados en general.
Así es como las opiniones están divididas y los análisis muestran efectos heterogéneos. Los defensores señalan que los impuestos “saludables” pueden mejorar indicadores de salud pública y generar recursos estables para gasto social; además argumentan que la mayor recaudación ayudará a financiar inversión pública y reducir vulnerabilidades fiscales.
Los críticos y expertos en economía advierten riesgos como aumento de precios para consumidores (especialmente hogares de menores ingresos que destinan mayor proporción del gasto a alimentos y bebidas), posibles incentivos a la informalidad y contrabando (en el caso de tabaco y bebidas), afectación a sectores como la industria de videojuegos y comercio electrónico, y efectos limitados si no van acompañados por políticas de regulación, etiquetado, educación y control del mercado informal.
Además, varios centros de investigación y consultoras sugieren poner atención en cómo reaccionan los consumidores (las elasticidades de demanda), asegurar que lo recaudado realmente se use en programas de salud y educación, y reforzar los controles para evitar evasión. El Paquete 2026 apuesta por recaudar más y por impulsar medidas con un enfoque de salud pública, pero su impacto real dependerá de cómo se implemente, de cómo respondan consumidores y empresas, y de qué otras políticas lo acompañen.




