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*Normalmente, llega una edad en la que los propios niños empiezan a sospechar y a pensar en que hay cosas que no encajan en la noche de Reyes o en Nochebuena*

En el mundo de hoy, la tecnología ha reducido nuestra capacidad de asombro y con ello las nuevas generaciones difícilmente creen en la fantasía y en la magia, pues lo que en la niñez de los adultos de hoy parecía imposible, ahora es pan de cada día. Lo que los ilusionistas lograban con habilidad de manos, ahora es por mucho superado con inteligencia artificial, computadoras o realidad virtual.

En este nuevo contexto, la existencia de los Reyes Magos, Melchor, Gaspar y Baltasar, figuras de la tradición cristiana que, según la Biblia, viajaron desde Oriente guiados por una estrella para adorar al Niño Jesús y ofrecerle regalos simbólicos: oro, incienso y mirra; y su viaje anual a los hogares de los niños para obsequiarles juguetes, son cuestionados por una niñez presa de estímulos muy diferentes a los percibidos por sus padres y abuelos.

Muchos pequeños, seducidos por los relatos y tradiciones, creen en la existencia de los Reyes Magos. Sin embargo, los estímulos actuales hacen que esta fantasía desaparezca, ya sea por comentarios imprudentes de locutores, por anuncios publicitarios en los medios de comunicación, por revelaciones en las escuelas, o simplemente porque el acceso a la información ahora es prácticamente ilimitado para cualquier receptor potencial en la infinidad de medios existentes.

Sobrevienen circunstancias que hacen necesario revelar la verdad a nuestros hijos, ya sea porque crecieron o para evitar que por su inocencia sean víctimas de bullying en la escuela. ¿Es bueno mentir a los niños con la existencia de estos seres irreales?, ¿Cómo decir a los niños que los Reyes Magos son los padres?

Psicólogos infantiles dicen que el mundo de las fantasías es importante para el crecimiento sano de los niños. Es su manera de interpretar el mundo exterior que de momento no entienden.

A veces no podemos entenderlo y nos planteamos si es bueno que los niños tengan tantas ideas fantásticas en la cabeza. Existe una gran diferencia entre jugar con seres ficticios y mentir sobre la existencia de los mismos.

Todos fuimos niños y veíamos las historietas de superhéroes. No por ello ahora creemos que somos capaces de volar si nos ponemos una capa. Si se hace de manera responsable, dicen los expertos, todo encaja dentro de nuestro desarrollo cognitivo natural.

La inocencia y la fantasía que ven los padres en sus hijos suele ser muy reconfortante para ellos, incluso para muchos padres llega un momento en que tienen más ilusión por los regalos que los propios niños. Pero ¿a qué edad hay que decir a los niños que los Reyes no existen (o que son los padres)?

Normalmente, llega una edad en la que los propios niños empiezan a sospechar y a pensar en que hay cosas que no encajan en la noche de Reyes o en Nochebuena. ¿Cómo hacen los Santos Reyes para llevar tantos regalos si solo son tres personas? Los niños se pregunta miles de cosas, es su manera de madurar y desarrollarse en el entorno. Por eso, muchas veces de esas preguntas nacen los rumores y en su propio entorno aparecen los primeros niños que lo han descubierto y se les ha escapado decirlo a los demás.

Los niños comprenden la realidad de forma diferente a lo largo de su desarrollo.

Hasta los 4 años seguramente crean firmemente en la existencia real de los Reyes Magos (básicamente creen como cierto todo lo que se les dice). Esto se debe a que no están preparados para el conocimiento abstracto.

Cuando llegan a los 6 años es cuando normalmente empiezan a surgir las preguntas y dudas. Aproximadamente, entre los 6 y 8 años es cuando ya han madurado lo suficiente como para comprender que los Reyes Magos no son reales o al menos no lo son como personas de carne y hueso que aparecen de repente en su casa (hay niños que desarrollan miedo a esas misteriosas personas).

La capacidad de razonamiento abstracto se desarrolla en la etapa entre los 8 y 14 años.

Con estos datos, normalmente la edad para que sepan la realidad de los Reyes Magos -dicen psicólogos expertos- es entre a los 8 y los 11 años. Actualmente, es muy poco probable que un niño con 11 años todavía crea en ellos. Sin embargo, la recomendación es no revelar el secreto durante las fiestas de fin de año. Hay que considerar que los niños ya han escrito sus cartas y tienen toda la ilusión del mundo acumulada. No hay que frustrarlos sin necesidad cuando su ilusión está a tope. Por eso, hay que esperar a que pasen estas fechas para contarles la verdad, cuando no estén pensando en si los Reyes les van a traer el regalo que han pedido o no y tampoco justo después de recibir los regalos, cuando están disfrutando de los mismos. Hay que dejar pasar al menos unas semanas o meses, cuando haya pasado el efecto de las fiestas decembrinas. Los niños pueden sentirse decepcionados por la mentira de sus padres. Si el niño si no está lo suficientemente preparado o sus fantasías están muy arraigadas, creerá que sus propios padres le han estado mintiendo todo este tiempo. Esto debe evitarse, y para eso hay que explicarlo, dejando bien claro lo que significa la ilusión y la sorpresa de los regalos. No deja de ser un juego. Tienen que conocer la diferencia entre mentir y guardar un secreto, por la ilusión de este. Un ejemplo es cuando se hacen regalos por los cumpleaños, que también se guardan en secreto. Tanto para los niños como para los padres que compran y esconden los regalos, ellos también se ilusionan. Desmentir algo sería inofensivo. En otra forma, puede crearse la sensación de incredulidad de los niños sobre las cosas que les digan sus padres y terminarán por usar también mentiras para explicar sus cosas. 

Cuando los Reyes Magos se van, hay que ser cuidadosos al explicar su partida.

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