Espero no herir susceptibilidades, pero hay muchos (¡muchísimos!) políticos que viven de hacer el ridículo. Y los hay de muchos colores y sabores (los políticos y sus ridículos). Y si no me creen, échenle un vistazo a las declaraciones que hizo hace unos días Manuel Velasco Coello, senador por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) y verán que tengo la boca rebosada de razón, pues el chiapaneco, en su afán por andar de quedabién, se ganó las burlas de propios y extraños al afirmar que el Secretario de Seguridad Pública y Seguridad Ciudadana del Gobierno Federal, Omar García Harfuch es, por su alta popularidad entre la población, “el Pedro Infante de la política” y de paso aprovechó para destaparlo como presidenciable para las elecciones del 2030.
¿Pero qué necesidad?, diría Juan Gabriel.
Con estas declaraciones, Velasco Coello se pintó de cuerpo entero, ya que la regó de fea forma: Para empezar, incomodó al propio García Harfuch, quien diplomáticamente le agradeció la deferencia de considerarlo pero de inmediato se desmarcó para tal misión en una especie de “no me ayudes compadre”; también hizo enojar a la Presidenta Sheinbaum, quien de forma tajante se refirió al destape y a la analogía con el ídolo mazatleco como “mucha grilla” y por los rumbos de Palenque, Chiapas también molestó mucho el inquilino del rancho “La Chingada” porque, como es de todos sabidos, García Harfuch no es santo de la devoción de Obrador y de los duros de Morena.
Así las cosas, todo le salió muy mal a Manuelito con su disparate frente a los micrófonos, las cámaras y los grabadoras. A pesar de sus años dentro de la polaca, sigue sin entender conceptos tan elementales como la prudencia y el timing. Por más que se esfuerza no logra sacudirse la imagen de político frívolo y superficial que prefiere buscar los encabezados de publicaciones como “Quién?” en lugar de ganar espacios en medios serios. Urge que alguno de sus asesores le recomiende una dosis de ubicatex con dos pizcas de autocrítica.
Y aquí vale la pena soslayar que el exgobernador de Chiapas no es el único al que le gusta desparramar disparates en presencia de los medios, sobre todo cuando los nervios se empiezan a alebrestar con aquello del tapadismo, ya que por aquí, por allá y acuyá ya empezaron a salir varios espontáneos para catapultar a quienes consideran poseen etiqueta de corcholateables. Sin embargo, su exceso de imprudencia e histrionismo les impide ver que se ponen en ridículo frente a todos.
Por lo mismo, hay que valorar la respuesta que le dio García Harfuch: “En este momento yo estoy concentrado en lo que estoy haciendo. Por favor, si quieres, quítame de la lista. Me harías un favor. Quítame. Bórrame. Yo estoy en mi trabajo”. Con este deslinde, Velasco Coello quedó como fan de Taylor Swift en espera de una foto y un autógrafo con su estrella favorita.
Señores políticos: Entiéndanlo de una buena vez. Todavía no son tiempos de destapes anticipados. Falta mucho tiempo para definir a los contendientes para la grande. Deberían invertir sus esfuerzos y sus ilusiones en la elección intermedia del 2027, que viene primero y, además, ubíquense en su realidad y en su jerarquía, pues a quienes les corresponde definir a las corcholatas es a los que están colocados en la parte más alta del tablero político. Aprendan a ser peones.
Calladitos se ven más bonitos.
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