PACHUCA DE SOTO, HIDALGO.- La recuperación de los ecosistemas en Hidalgo entra en una nueva etapa con alternativas que permiten llevar la reforestación a territorios donde la plantación convencional representa mayores desafíos. Como parte de la quinta etapa de Esferas de Vida, del programa Reforestar para Transformar, fueron dispersadas 4 millones de semillas en 3 mil 215 hectáreas de Tepetitlán, Tepeji del Río de Ocampo y Tula de Allende.
La estrategia forma parte de la política ambiental impulsada por el gobernador Julio Menchaca Salazar, que busca recuperar ecosistemas mediante acciones innovadoras y, al mismo tiempo, convertir a la sociedad en parte activa de la conservación del patrimonio natural de la entidad.
Al respecto, la secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Hidalgo, Mónica Patricia Mixtega Trejo, destacó que esta técnica permite llevar semillas a superficies donde las condiciones del terreno dificultan una reforestación tradicional, ampliando así la capacidad de atención y restauración ambiental.
Una de las principales características de las llamadas Esferas de Vida es que las semillas no requieren germinar inmediatamente. Su cubierta las protege de las condiciones del entorno y les permite permanecer en latencia hasta encontrar la humedad necesaria y las condiciones favorables para iniciar su germinación y establecimiento.
De esta manera, las semillas dispersadas fuera de la temporada de mayor precipitación permanecen protegidas a la espera de las próximas lluvias, cuando la humedad del suelo puede favorecer su desarrollo.
Pero la estrategia también tiene un componente social: niñas, niños y jóvenes de educación básica, media superior y superior de diversos municipios participaron en la elaboración de las esferas, con el acompañamiento de la Fundación SiMiPlaneta. Así, una acción que comienza en las aulas se traslada posteriormente al territorio y permite que las nuevas generaciones conozcan y participen directamente en la recuperación de su entorno.
Esferas de Vida complementa la reforestación convencional y demuestra que restaurar un ecosistema también implica innovar, educar y sumar a la sociedad. Con su quinta etapa, Hidalgo amplía la superficie atendida y fortalece una política ambiental orientada a recuperar hoy el patrimonio natural que habrán de disfrutar las futuras generaciones.




