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En realidad, el verdadero centro del problema no es YaSmín Esquivel Mossa ni todas las mentiras, falsedades, inventos o complicidades que ha mostrado en los últimos meses. Tampoco lo es su esposo, el constructor José María Riobóo y la cantidad de favores que ha hecho al poder en México o los intereses que esconde. Mucho menos lo son las más que absurdas acusaciones de los políticos “Mariana-influencers”, o de los youtuberos influencers que hoy quieren ser políticos, quienes sin formación, capacitación y conocimiento territorial terminarán por convertirse en lo que ahora critican.

A todas estas estridencias ya nos hemos acostumbrado y existe una triste normalización. Incluso a la falsa discusión entre la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la pantomima que presenta el rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Enrique Graue Wiechers, entre facultades y competencias para determinar quién le retira el grado, título, o licencia para ejercer el derecho.

Sin embargo ese no es el problema de fondo. Es uno de carácter cultural, evolutivo y estructural. Pero esa no es la única área en la que ha fallado el sistema y todos sus políticos. Éste, de una ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), es sólo un ejemplo de la construcción de la sociedad que ahora por ser ella quién es  y por su demostración de subordinación, necedad y de aferrarse a lo indefendible la atacan de manera rapaz, porque la verdad es que más que para ver caer a la ministra (ante la incapacidad de proponer una solución radical a los problemas de corrupción), es para ver caer a Andrés Manuel López Obrador, lo que resulta ridículo porque son parte de la misma lógica.

Me explico: Las tesis de licenciatura resultan absurdas, ridículas e innecesarias. Se ha visto por experiencia y en la realidad que sólo una hiperminoría de alumnos las consideran con seriedad y las redactan ellos mismos. 

En oposición la gran mayoría de los postulantes copian y pegan información con citas, plagian ideas, textos, enunciados, o como en el caso de Yasmín Esquivel, tesis completas. Lo hacen porque desde un inicio éstas en su gran mayoría no tienen utilidad (para casi todos los alumnos que no se dedicarán a la investigación o academia), es un trámite largo y tedioso, y en realidad no demuestra ninguna habilidad o conocimiento indispensable para ejercer la materia. Podría hasta asegurar que casi todos los que critican a Yazmín Esquivel -sin ánimo de ofender- pasaron en una u otra medida por lo mismo. 

Pero eso no es todo, porque los catedráticos lo saben, y las autoridades educativas, las juntas directivas de las universidades también. Es más, hay cientos de organizaciones educativas que ni siquiera deberían ser titulares de derechos para que ellos brinden títulos educativos. O sea, que cientos de universidades “patito” otorgan grados y títulos que ni siquiera enseñan.

¿Por qué ocurre esto? Cómo todo lo que sucede en nuestro país: por una sistemática y permanente corrupción e incapacidad estructural por un lado, y por una forma de ver, vivir y sentir la vida del otro. En general, diversas disposiciones parecen más enunciados aspiracionales que obligaciones puras y duras. Es decir, una tesis parece más un armado deontológico (deber ser) en el que lo mejor para un profesionista sería tener la capacidad, formación, habilidad de investigar y analizar un asunto que le interese al país y poder aportar conocimientos al respecto acreditando dominio de un tema en lo particular para que en su conjunto este pudiera ser entregado como contraprestación a una investigación seria. Sin embargo, esto no ocurre ni ocurrirá en un presente cercano.

O a poco ustedes podrían asegurar que la mayoría de los Diputados y Senadores cumplen con los verdaderos principios para ser representantes populares, abogados, doctores, arquitectos, etcétera. Por ejemplo, en el gobierno pasado sin cumplir los requisitos establecidos, Paloma Merodio fue designada por el Ejecutivo Federal y ratificada por el Senado de la República para integrar la Junta Directiva del Instituto Nacional de  Estadística y Geografía e (INEGI) y a pesar de que fue notoria la violación, sigue ahí. Así nos podemos seguir con magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), Secretarios de Estado y un sinfín de elementos en el actual gobierno.

Mi intención no es transitar de un ejemplo de plagio a uno de incumplimiento de requisitos, sino el evidenciar que en el ADN del cumplimiento irrestricto de obligaciones nadie las cumple. Por ello es profundamente cínico e hipócrita la cacería de brujas que se hace a Yazmín Esquivel, por más justificada que ésta sea.

Ya que es a eso a lo que no debemos acostumbrarnos, porque hoy se trata de ella pero mañana puedes ser tú, quien tan solo por ambición al poder de alguien que forma parte de lo mismo se continúe con este círculo vicioso.

Pero a ver hasta cuando dejaremos la superficial estridencia y show mediático y se nos ocurre abandonar el tercer mundo, para que por lo menos en áreas estructurales podamos avanzar un poco.

Y no es pregunta.

Contacto.- @MarthaGtz (Twitter)

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