En lo que fue su prueba inicial como delegado de Morena en la CDMX, Paulo García reprobó, y junto con él, alcaldes, diputados locales y federales. Generaron mucha expectativa de una gran concentración para hacerle frente al gobierno de la alcaldesa opositora Alessandra Rojo de la Vega en la Cuauhtémoc. Pero muy apenas llevaron unas 2 mil personas a la Plaza de las Tres Culturas, que lucía semivacía. El músculo está flaco.
Arriba del templete había 30 diputados locales, 10 federales y cinco alcaldes (de 11 de la 4T). Es decir, 45 liderazgos del partido que, en promedio, llevaron al mitin cuando mucho a 50 personas. O sea, ni siquiera dos microbuses completos cada uno, con todo y que hubo hasta pase de lista por parte de algunas Alcaldías.
Como la Plaza de las Tres Culturas estaba semivacía, tuvieron que recurrir a la clásica que ponían en práctica desde que eran del PRD: Que la gente llevara banderas para tapar los huecos y generar la ilusión de que el lugar estaba a reventar.
En realidad, la débil convocatoria de Morena obedece a esa falta de cohesión en la Ciudad de México en esta etapa donde aspirantes para las Alcaldías, pero también para repetir en el Congreso, local o federal, no han recibido el beneplácito de que sus respectivos proyectos políticos pueden avanzar. Hay casos en que, al contrario, van mandándoles señales de que la alcaldesa o alcalde en turno va a ir por la reelección, a pesar de que se encuentre pésimamente calificado por sus gobernados.
Los jerarcas de Morena promueven ya la reelección de algunos ediles muy mal evaluados, con el elevado riesgo de que pierdan, porque además dividen al partido: Azcapotzalco, Álvaro Obregón, Tlalpan, Gustavo A. Madero, Milpa Alta, Iztacalco, Xochimilco.
En Iztapalapa, la alcaldesa Aleida Alavez se jacta que tiene el triunfo seguro. Sí, porque ahí Morena gana con quien sea. Lo que no dice es que por su mal desempeño, la proyección es que disminuya el voto para el partido y eso pone en riesgo hasta cinco diputaciones de distrito: dos federales y tres locales, y probablemente una o dos más por la vía plurinominal, por la disminución del total de votos.
En las otras demarcaciones en que los alcaldes van mal y pueden perder, también van a afectar la elección legislativa e incluso comprometer la mayoría en el Congreso local, y restar en vez de sumar para la Cámara de Diputados.
El débil músculo exhibido el sábado en la Cuauhtémoc deja ver también la enorme división en esa demarcación y que la mayoría de los hasta hoy 11 aspirantes no se han puesto a trabajar como deberían. El escenario más probable es que no van a lograr un acuerdo de unidad ahí entre tantos intereses cruzados, entre tantos políticos que aspiran al mismo cargo y que no hay manera de que los compensaran o quedaran satisfechos con lo que se les pueda ofrecer a cambio. Casi cualquiera que abandere a Morena por la Alcaldía Cuauhtémoc va a enfrentar en el mejor de los casos campañas de brazos caídos de sus compañeros agraviados por la falta de un buen arreglo político.
La fiesta de Morena el sábado estuvo muy aguada –y eso que no llovió–, porque ellos generaron enorme expectativa de demostración de su gran músculo, que en realidad estuvo muy escuálido. Y viene lo más difícil.
Lo veremos.




