* Ha sido alcalde de Atizapán de Zaragoza tres veces… y ahora quiere imponer a su esposa
* Patricia Arévalo utiliza su puesto (honorario) en el DIF municipal como catapulta política
* Los cargos públicos no deben ser eternos y mucho menos ser utilizados como herencia familiar
POR YAZMÍN ALESSANDRINI
SOPA DE DINOSAURIO.- Desde los días del antiguo PRIcámbrico arcaico, cuya duración fue de 1929 al 2000, se dio la bonita costumbre que el poder pasara de padres a hijos como si se tratara de una herencia familiar. Sucedió con los Hank, con los Alemán, con los Del Mazo… hasta que llegamos al primer cuarto del siglo veintiuno con una ligera mutación de esta circunstancia, pues ahora los cargos públicos los endosan los esposos a sus esposas. Y como botón de muestra les puedo mencionar el caso (aunque no es el único) de un descarado sujeto de nombre Pedro Rodriguez Villegas, quien ha sido presidente municipal de Atizapán de Zaragoza, Estado de México no una, ni dos… ¡sino tres veces! Pues bien, don Pedrito por fin ya va a dejar el cargo el año próximo, pero es tal su sed de poder y hambre por seguir colgado de la teta presupuestal que ya está preparando el terreno para que su sucesora en la alcaldía sea nada menos que su marida, la señora Patricia Arévalo Rubio, quien al igual que su amado esposo también vive del erario (es la presidenta honoraria del DIF municipal). Y esta situación obviamente tiene indignadísimos a todos los atizapenses, pues la señora tiene inundado el municipio con pendones, mantas, lonas y espectaculares promoviendo su imagen y candidatura. Kilos y kilos de basura preelectoral pagados ¿por quién creen? ¡Sí, adivinaron! ¡Por su marido! ¿Y de dónde se imaginan que está saliendo el dinero para esto? Se los dejo de tarea.
CORRUPCIÓN AL MOJO DE AJO.- Rodríguez Villegas se encuentra en su tercer periodo como alcalde de Atizapán de Zaragoza, tres trienios en los que ha tenido tiempo, recursos y oportunidades suficientes para dejar su sello en el municipio. Si ha hecho cosas buenas o cosas malas eso es algo que juzgarán y valorarán los ciudadanos de este municipio. Sin embargo, lo que representa un verdadero problema es que este personaje confunde la administración pública con el ejercicio de una monarquía o, peor aún, que se sienta el dueño del municipio. Lleva varios meses impulsando a su esposa, cuya imagen aparece cada vez con mayor frecuencia en la comunicación pública del municipio y su exposición ha dejado de limitarse a los temas naturalmente vinculados con la asistencia social. Y éste no es un tema de especulaciones o figuraciones, pues la misma titular del DIF municipal ha mostrado públicamente su interés en buscar la Presidencia Municipal de Atizapán en 2027. Repito: Él ya gobernó Atizapán tres veces y pretender ahora que su esposa sea quien ocupe la silla municipal inmediatamente después de él no sólo es un despropósito… ¡es un abuso! Por eso, los atizapense tienen todo el derecho de decidir si el poder público debe servir para construir instituciones o para construir monarquías políticas.
LA RECETA DE LA CASA.- El Tribunal Electoral del Estado de México (TEEM) ya ordenó abir y ampliar una investigación relacionada con posibles actos anticipados de precampaña y campaña, promoción personalizada y presunto uso indebido de recursos públicos. El expediente en cuestión involucra tanto a Rodríguez Villegas como a su esposa. La autoridades electorales sí o sí están obligadas a fincar responsabilidades y, por ende, a dictar sentencia, porque no se vale utilizar programas y realizar acciones públicas como escaparate personal y político. Y más delicado todavía: ¿Con qué recursos se está construyendo ese posicionamiento? Y no es una discusión menor porque recursos pertenecen a los ciudadanos de Atizapán y no a un presidente municipal, a su partido político y mucho menos a su familia.
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