*Francia se suma a la tendencia de endurecer la regulación del acceso de los menores al entorno digital, siguiendo el ejemplo de Australia, que fue el primer país en establecer una prohibición similar para usuarios menores de 16 años*
En el mundo real, las comunidades son responsables de generar normas de privacidad y de convivencia social. En el mundo virtual de redes sociales estas normas cambian con frecuencia, lo que pone en riesgo a niñas, niños y adolescentes que las frecuentan
Para obtener los beneficios de la socialización y ganar amistades, las niñas, niños y adolescentes con frecuencia entregan información personal (nombre, escuela, dirección, intereses personales y familiares, más otros datos) que en la vida real les tomaría más tiempo dar antes de confiar en alguien. Pero en las redes sociales está publicada y nunca regresa a la privacidad: no se sabe quién la ve y que puede hacer con ella.
Como desean ser populares, llamar la atención y aprobación de sus semejantes en edad, los niños tienden a actualizar su Perfil, narrar sus aventuras el fin de semana, hablar de sus conocidos y, en ocasiones, usan el espacio digital para humillar a otras y otros con contenidos no apropiados.
Sin embargo, ninguna información en línea es privada; un “amigo” puede difundirla y dispersarla en cualquier momento.
El uso de redes sociales en menores conlleva riesgos críticos como el ciberacoso (ciberbullying), la exposición a depredadores (grooming), la adicción digital y problemas de salud mental como ansiedad o depresión, derivados de la sobreexposición y la falsa comparación con estándares inalcanzables.
Expertos de la Child Mind Institute y de la UNICEF agrupan el impacto y los riesgos para los niños en los rubros de seguridad y daños en la salud mental y en el bienestar físico.
AMENAZAS A LA SEGURIDAD Y A LA PRIVACIDAD
Grooming y acoso: Adultos y depredadores utilizan plataformas de interacción social y juegos en línea para ganarse la confianza de los menores con fines de abuso u obtención de material íntimo.
Ciberbullying: La falta de contacto visual y la distancia que ofrecen las pantallas fomentan que los menores sean víctimas de burlas, exclusión o humillaciones públicas por parte de sus propios compañeros.
Privacidad y sobreexposición: Publicar información sensible (rutinas, ubicación en tiempo real, contraseñas) facilita el robo de identidad, mientras que compartir en exceso la intimidad (fenómeno de “extimidad”) puede generar situaciones de chantaje.
EL IMPACTO A LA SALUD MENTAL Y FÍSICA
Adicción y pérdida de concentración: El diseño de plataformas basado en recompensas intermitentes (como los “likes” y notificaciones constantes) genera dependencia y dificulta el desarrollo de habilidades sociales presenciales.
Autoestima distorsionada: La exposición continua a imágenes editadas y estilos de vida inalcanzables fomenta la comparación constante, la insatisfacción con la propia imagen corporal, la ansiedad y la depresión.
Desafíos virales: Los retos en internet, muchas veces peligrosos, ponen en riesgo la integridad física de los menores que buscan la validación de sus pares.
Hace unos días, Francia aprobó una Ley que prohibe el acceso a las redes sociales a los menores de 15 años, con el objetivo de reforzar la protección de menores en el entorno digital. La medida, considerada pionera en la Unión Europea, entrará en vigor el 1o. de septiembre. La nueva legislación establece que los menores de 15 años no podrán abrir cuentas en plataformas de redes sociales, mientras que las cuentas ya existentes deberán cerrarse en un plazo de cuatro meses.
Las empresas tecnológicas serán responsables de implementar sistemas de verificación de edad para impedir el acceso de los menores. La normativa contempla excepciones para sitios con fines educativos, enciclopedias en línea como Wikipedia y proyectos de software libre, al considerar que cumplen una función distinta a la de las redes sociales tradicionales. Además, la Ley prohíbe la publicidad dirigida a menores que promueva estas plataformas y obliga a que los anuncios incluyan la advertencia: “Productos peligrosos para menores de 15 años”.
Con esta decisión, Francia se suma a la tendencia de endurecer la regulación del acceso de los menores al entorno digital, siguiendo el ejemplo de Australia, que fue el primer país en establecer una prohibición similar para usuarios menores de 16 años.
Por todo ello es vital enseñar a los niños a usar las herramientas de privacidad, a que seleccionen a quién permiten ver sus datos y fotos, a conocer cuáles son los riesgos en el mundo digital. La regla de oro es que los controles automáticos digitales jamás deben reemplazar la supervisión parental en vivo.




