A UN AÑO DEL ‘AÑO PERDIDO’

A UN AÑO DEL ‘AÑO PERDIDO’

Ni hay rincón de todo este planeta que no haya podido escapar a los terribles estragos de la pandemia del coronavirus. Y nuestro país, México, no ha sido la excepción. A todos, o prácticamente a todos, esta pesadilla nos tomó completamente desprevenidos y de cierto modo trastocó nuestras cotidianeidades a grado tal que muy difícilmente, cuando el COVID19 por fin pueda ser controlado, nuestras vidas volverán a ser las mismas. A estas alturas, muy difícilmente alguien puede levantar la mano para asegurar que no ha sufrido la perdida de un ser querido muy cercano, ya sea un familiar de primera línea o algún amigo sumamente entrañable.

Sobre la marcha y con muchos tropiezos, todos hemos tenido que aprender a vivir dentro de nuestra nueva realidad y también a asimilar que muchas actividades que antes estábamos acostumbrados a llevar a cabo con demasiada regularidad, incluso de forma casi automática, ya no es posible realizarlas cuando menos hasta que la solución de una vacuna eficiente alcance a todos. Lamentablemente, la muerte, el desempleo, la dramática caída de nuestros ingresos, el miedo a contagiarnos, el estrés diario que nos genera la incertidumbre que nos provoca el qué será de nosotros en el futuro inmediato, nos tiene en un permanente desequilibrio emocional del que muy difícilmente podremos salir en el corto plazo.

Y no es pesimismo. Simplemente se trata de una circunstancia tan compleja que afecta a todo tipo de personas, más allá de su género, condición socioeconómica y fortaleza psicológica. Todos estamos en una situación de vulnerabilidad que nos obliga a dejar de lado por un momento el individualismo y el egoísmo que nos caracterizan. La historia moderna nos arroja que nunca antes habíamos estado en una situación generalizada de tan altísimo riesgo para nuestra especie. ¿Pueden imaginarlo?

En estos momentos tan complejos para todos difícilmente sirven de mucho los discursos “échale ganas, ¡tú puedes!”, “no te preocupes… vamos a salir de ésta”, “no te afanes de más, a nosotros no nos va a pasar nada”. Dejemos de lado las frases motivacionales porque la realidad es que hoy por hoy no ayudan de mucho. Y, por tanto, tampoco se vale que hagamos oídos sordos a todas las recomendaciones que se nos están haciendo para que nuestra salud y la de nuestros seres más queridos y cercanos se conserve. Se requiere de un cambio de cultura urgente y radical porque va de por medio nuestra subsistencia. Hay que pasar del pensamiento a la acción de manera inmediata.

¿Qué nos ha dejado este año de pandemia? Muchísimas cosas, sobre todo negativas. Pero aún así debemos aprender a sacar algo positivo de esta terrible coyuntura. Pasar de semáforo verde a naranja y posteriormente a amarillo no significa que es momento de bajar la guardia y asumir que ya podemos recuperar nuestra vida social. Todavía no debemos desestimar las sugerencias que a diario se nos hacen de que tenemos que seguir cuidándonos. Lo sé, hay muchas personas que ya están desesperadas por salir a las calles y que quieren atiborrar los centros comerciales, los bares, los cines o los sitios vacacionales para olvidarse un par de días de esta pesadilla, pero todavía deben esperar un poco. Es en serio. El proceso de vacunación ya arrancó y aunque tarde en cubrir a toda la población, estoy segura que eventualmente todos quedaremos cubiertos y protegidos. Mientras tanto, sigan #QuedándoseEnCasa.

Y no olviden que todos los sábados a la medianoche los espero en su programa “Exclusivo Para Hombres”, que se transmite por Telefórmula (por favor chequen su sistema de cable predilecto para verificar la nomenclatura de los canales).

E-mail: yazminalessandrini@yahoo.com.mx 

Twitter: @yalessandrini1

Website: www.lapoliticamedarisa.mx

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