PUEBLA DE ZARAGOZA, PUEBLA.- El empresario farmacéutico Rafael Zabalza Beraza, de 65 años fue detenido la madrugada del martes 14 de julio por elementos de de la Policía Ministerial del Estado de Puebla, Ejército Nacional, Fuerza Aérea y la Guardia Nacional.
El operativo principal se ejecutó en el exclusivo fraccionamiento Residencial Santa Fe, ubicado en el municipio de San Andrés Cholula, Puebla. Las autoridades ampliaron las indagatorias realizando un segundo cateo en un inmueble de la colonia Anzures, en Puebla capital.
Los peritajes de balística determinaron que los disparos ejecutados en la Vía Atlixcáyotl se realizaron con proyectiles calibre 9 milímetros. Lo sorprendente para las autoridades es que el empresario contaba con 8 licencias vigentes expedidas legalmente por la Sedena para portar dichas armas.
El operativo para su captura en su domicilio en el fraccionamiento Sana Fe, no fue pacífico. De acuerdo con testimonios y reportes policiales, al verse acorralado en su domicilio, donde se encontraba con su esposa e hijas, Rafael abrió fuego contra los agentes federales, quienes repelieron la agresión para lograr someterlo.
En los cateos en los domicilios de Rafael N, se encontraron tres armas cortas semiautomáticas (incluyendo la presuntamente usada en los ataques).Un rifle de precisión, una escopeta, dos armas de fuego adicionales calibre .22. Más de 550 cartuchos útiles de diversos calibres (principalmente .22 y 9 milímetros).
La investigación se inició luego de una primera denuncia en redes sociales. Nadie acudía a las autoridades, hasta que en abril un joven repartidor a domicilio se presentó en un hospital herido de bala. Presentaba un impacto de rifle 9mm, por lo que se presumió que se trataba de un francotirador y fue identificado como el Francotirador de Atlixcáyotl.
El primer ataque documentado fue en enero de este año, cuando un niño de 8 años de edad, Jesús Elías, recibió un impacto de bala en la cara, en su mandíbula. Afortunadamente sobrevivió, aunque por instrucciones médicas no se extrajo la bala para evitar complicaciones en las operaciones.
De acuerdo a la fiscal del Estado, Idamis Pastor y al secretario de Seguridad de Puebla, Francisco Sánchez, Rafael N, es un prominente empresario en la entidad, donde fue identificado como uno de los “proveedores favoritos” de medicinas gobiernos estatales, como el de Mario Marín.
Durante años, consolidó un poder económico a través de la industria farmacéutica y su empresa Biotecnología CADO SA de CV, además de incursionar en el sector energético con el Grupo Emprendedor Gasolinero.
Sin embargo, detrás del perfil empresarial se escondía un historial de irregularidades y violencia.
En 2013, fue señalado por participar en licitaciones en la Secretaría de Salud, donde habría obtenido contratos por más de 94 millones de pesos mediante adjudicaciones directas y el uso de prestanombres.
Pero el rasgo más alarmante de su conducta emergió con reportes de ataques previos: antes de la crisis actual, Rafael ya habría arremetido a tiros contra una tienda Telcel en Plaza Vía San Ángel, un antecedente que hoy cobra una relevancia crítica para los investigadores.




