*Perder el grado de inversión significa que la deuda de un país pasa a ser considerada ‘bono basura’ o de grado especulativo por las agencias calificadoras*
Las calificadoras han hecho observaciones en los que dejan claro que esperan que el gobierno mexicano le meta más velocidad y profundidad a esta reducción del déficit. Sin embargo, casi no hay margen de maniobra. Los rubros principales son intocables: programas sociales, servicio de la deuda y transferencias a Estados y Municipios, sumados al rescate de Pemex. Por ello, un factor que agrava el panorama es el irresponsable incremento de la deuda pública, que ya rebasa 20.6 billones y ha crecido en 32.6% desde el inicio del gobierno de López Obrador. A esa cantidad ascendió la deuda pública al 30 de julio de 2026 y en 2027 el gobierno la aumentará un billón 700 mil millones de pesos para ubicarla en 21 billones 290 mil millones de pesos.
¿A qué equivale esa cifra? Es la pregunta que surge cuando se escucha hablar de billones o miles de millones de pesos, pues ni la imaginación es suficiente para entenderlo. Consultado para saber por qué es tan difícil para la mente entender los números grandes, Brian Butterworth, profesor emérito de neuropsicología cognitiva del Instituto de Neurociencia Cognitiva de la University College London, explicó que una de las cosas que ha descubierto la neurociencia es que la forma en que el cerebro representa números con los que no está familiarizado es comprimida. Así, un billón no es en nuestro cerebro un millón de veces un millón. Es posible imaginar 100 mil pesos porque sabemos físicamente qué se puede comprar con ellos o cuántos billetes físicos representa. Sin embargo, no tenemos ningún referente real para un billón. Al no poder tocarlo ni verlo reunido el cerebro lo convierte en un concepto puramente lingüístico, perdiendo la noción de su verdadero valor y magnitud.
Para dimensionar el impacto del crecimiento del endeudamiento público basta citar que en el primer bimestre de 2026 el gobierno destinó 157,153 millones de pesos para el pago del servicio financiero de la deuda. Esto significó usar 10 de cada 100 pesos de los ingresos del gobierno en ese periodo.
En el Paquete Económico para el 2027, el gobierno federal propuso destinar 1.575 billones de pesos exclusivamente al costo financiero de la deuda, lo que equivale aproximadamente al 4.0% del Producto Interno Bruto.
Según análisis del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), el pago de intereses consume casi una cuarta parte de los ingresos tributarios del país, lo que equivale a más de 11 mil 600 pesos anuales por habitante.
La reducción del déficit de las finanzas públicas es un compromiso que será evaluado con severidad por las agencias calificadoras, como Fitch, Moody’s y S&P. El diferencial entre ingresos y gastos del Gobierno este año está en torno a los 4.1 puntos del PIB y la Secretaría de Hacienda se compromete a bajarlo a 3.9% del PIB para 2027.
El grado de inversión (investment grade) es una calificación que otorgan las agencias especializadas para indicar que un país o una empresa tiene un bajo riesgo de no pagar sus deudas. Funciona como una etiqueta de confianza que separa a los emisores segurosde aquellos considerados especulativos o de alto riesgo.
Perder el grado de inversión significa que la deuda de un país pasa a ser considerada “bono basura” o de grado especulativo por las agencias calificadoras. Ello traería consecuencias profundas y mecánicas en la economía.
El IMCO resume las implicaciones de perder el grado de inversión:
- Salida masiva de capitales Muchos fondos de inversión internacionales tienen reglas estrictas en sus estatutos. Tienen prohibido por mandato mantener dinero en países sin grado de inversión. Si la nota baja, la venta de bonos locales y la salida de dinero ocurren de forma automática.
- Financiamiento más caro para el gobierno
El país se vuelve más riesgoso para los prestamistas. Para colocar nueva deuda, el gobierno debe ofrecer tasas de interés más altas. Esto incrementa el costo del servicio de la deuda, restando presupuesto a áreas clave como salud, educación o infraestructura.
- Créditos más caros para empresas y hogares Como lo advierten especialistas y análisis de Reforma sobre el impacto en créditos, el costo del dinero sube en cascada. Los bancos comerciales enfrentan mayores costos de fondeo. Las tasas de interés para tarjetas de crédito, créditos automotrices e hipotecas suben, volviéndose más restrictivas.
- Presión sobre el tipo de cambio. La salida fuerte de dólares y capital extranjero castiga a la moneda local.Una devaluación encarece las importaciones, lo que suele traducirse en mayor inflación.
En julio de 2026, la presidente Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo que la deuda pública del País es sostenible y afirmó que existe una trayectoria para estabilizarla. Afirmó: “no tenemos absolutamente ningún problema con el financiamiento ni con las métricas de deuda pública del país. Es una deuda completamente sostenible, y estamos en la trayectoria para que se estabilice e incluso baje en los próximos años”.




