Al más puro estilo de la mafia o como le dijeron al infame Zhenli Ye Gon (“coopelas o cuello”), el gobernador fosfo-fosfo de Nuevo León, Samuel Alejandro García Sepúlveda, ya tiene perfectamente bien planeada y trazada la ruta de financiamiento para que a su majestad Mariana I (su esposa, la influencer Mariana Rodríguez Cantú) no le falten los centavitos de cara a su campaña para buscar la gubernatura en las próximas elecciones intermedias de 2027: El programa “Ponte Nuevo”, con el cual se garantiza a aquellas empresas del estado que se pongan la del Puebla (que se “mochen”, pues) obtendrán beneficios, privilegios, condonaciones, agilización de trámites e incluso se les perdonarán clausuras.
El programa en cuestión no es de nueva creación. De hecho, García Sepúlveda lo implementó de cara a la Copa Mundial FIFA 2026 de fútbol soccer con motivo de que la ciudad de Monterrey fue sede de cuatro partidos de la justa balompédica. El objetivo de “Ponte Nuevo” era simple: Unir al sector público y privado para financiar proyectos de infraestructura, seguridad y medio ambiente en Nuevo León. La idea es que este programa fuera temporal (como en 1968, cuando el Gobierno del Distrito Federal se sacó de la manga el impuesto a la tenencia vehicular para financiar los Juegos Olímpicos de México y que a la fecha lo seguimos pagando); sin embargo, hace unos días Samuelito tuvo la ocurrencia de emitir un decreto para que “Ponte Nuevo” se institucionalice de forma permanente y así embarcar a los neoleoneses secula seculorum.
¡Y pues cómo no iban a institucionalizar el “Ponte Nuevo” si en su fase de lanzamiento 106 empresas se retrataron con poco más de 350 millones de pesos y lo único que tuvieron que hacer el góber y su señora fue hacerle manita de puerco a los empresarios para que soltaran la lana!
Pero, en vista del éxito obtenido, ahora la pareja real de Nuevo León aspira a recaudar psra la segunda fase de “Ponte Nuevo” algo así como 2 mil millones de pesos que según ellos se destinarán para abordar y resolver problemáticas de agua, calidad del aire y seguridad. ¿Apoco si?
No es que yo sea mal pensada, pero a mí esto me suena a caja chica. ¡Clin-clin!
Y no soy la única, porque la verdad es que las dudas y las inquietudes ya empezaron a surgir en la trinchera empresarial de aquella entidad, pues organismos como el Consejo Cívico de Nuevo León ya expresó su preocupación porque los beneficios o la agilidad en trámites no deben condicionarse a aportaciones económicas. Con justificada razón exigen que haya reglas claras, piso parejo y combate a la corrupción en todos los aspectos, porque la polémica ya está la vista de todos, pues un grueso del empresario neoleones percibe que se van a condicionar trámites fiscales a cambio de aportaciones.
Pero no sólo eso, Samuelito se comprometió con todos aquellos a que le entren con su diezmo que no serán objeto de auditorías, revisiones del SAT y clausuras. En resumen: Visto desde cualquier ángulo, “Ponte Nuevo” huele a cohecho, chantaje y extorsión.
¿Y Movimiento Ciudadano? Bien, ¡gracias!, calladitos.
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