Si de verdad fuera experto en derecho electoral y no un leguleyo, Mario Tripp, quien se hacía pasar como representante de la dirigencia espuria del PRD Ciudad de México, no habría pasado la vergüenza que vivió el lunes: no le permitieron ocupar el asiento destinado para ese partido en el Consejo General del Instituto Electoral de la Ciudad de México (IECM) y lo sacaron de la sesión, por carecer de personalidad jurídica para estar ahí.
Mario Tripp, quien cobra con el diputado federal de Morena, Víctor Hugo Lobo Román, quien lo ha enviado como parte de su manada de espurios, se puso difícil frente a los consejeros. Exigió que lo dejaran entrar a la sesión. Casi a empujones lo sacaron de ahí. Muy poquito faltó para que llamaran a las fuerzas del a las fuerzas del orden para desalojarlo.
El empleado de Lobo Román –ni él– no entendió la sentencia del pasado 26 de agosto del Tribunal Electoral de la Ciudad de México (TECM), en la cual desconoció, una vez más y por unanimidad, a esa dirigencia espuria, en la que el legislador morenista pretendió imponer como presidente a su hijo, Alan Lobo Rodríguez, quien ni siquiera es militante del partido.
Mario Tripp, el enviado de Lobo Román, es el mismo que durante al menos tres sesiones anteriores del Consejo General del IECM exigió que se les entregaran los más de 60 millones de pesos de prerrogativas del PRD Ciudad de México, y precisamente no se los dieron porque no cubren los requisitos de elegibilidad, como lo resolvió el TECM por tercera ocasión.
En su sentencia del 26 de agosto, el TECM señaló una serie de irregularidades e ilegalidades que las autoridades del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) han cometido en las impugnaciones ordenadas por Lobo Román, en contra de la presidenta legal y legítima del PRD Ciudad de México, Nora Arias Contreras.
Por eso, el TECM determinó tajante sobre los espurios: “No se observa un cumplimiento de los requisitos de elegibilidad”. En consecuencia, añadieron, “el IECM deberá emitir nuevas determinaciones y tomar en cuenta la totalidad de lo expuesto en las demandas y pruebas aportadas”. Esa es la razón por la que los espurios ya no volvieron a convocar a otra conferencia de prensa haciéndose pasar por dirigentes del PRD CDMX, y también desistieron de lo que parecía una broma: citar a los diputados de este partido, Nora Arias (coordinadora) y Pablo Trejo (vicecoordinador), para una reunión plenaria.
Ni Tripp, ni Lobo y seguramente nadie de los espurios entienden su verdadera situación jurídica. Ellos fueron reconocidos como la dirigencia Regional Ciudad de México del PRD nacional, ese que perdió su registro en septiembre de 2024. Por eso, hoy son dirigentes de la nada.
En contraparte, Nora Arias ha sido reconocida ya en varias sentencias, y sigue vigente, como la presidenta legal y legítima del PRD Ciudad de México, el partido que sí existe jurídicamente, porque como dirigente ella lo salvó en 2024 y proceso el nuevo registro. Es bastante simple la ecuación, pero no muchos le entienden.
Por eso en su última resolución el TECM determinó que los espurios son inelegibles, que hay NEPOTISMO porque se impuso como presidente a Alan Lobo Rodríguez, hijo del diputado Lobo Román, y se incurrió en una vulneración grave a la normativa estatutaria.
Un punto muy delicado en la sentencia del TECM es sobre la presunta violencia política en razón de género, de la cual solicitó “dar vista al IECM para que investigue y determine lo que en derecho corresponda”. Este hecho, me explican, podría llevar a la inhabilitación de todo el grupito de los espurios para contender por algún cargo de elección popular en el 2027.
En resumen, además de que no les van a dar un centavo de las prerrogativas del PRD CDMX, a los espurios los van a bajar de la contienda 2027, empezando por el jefe de la manada.
Lo veremos.




