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EL PRECIO DE LA GASOLINA PODRÍA LLEGAR A LOS 30 PESOS POR LITRO

EL PRECIO DE LA GASOLINA PODRÍA LLEGAR A LOS 30 PESOS POR LITRO

*México importa más del 50% de las gasolinas que consume, lo que lo hace vulnerable a variaciones del tipo de cambio y a los precios internacionales del petróleo*

A pesar de la enorme inyección de recursos del erario público, cercanos a 200 mil millones de pesos, la gasolina Premium y el diesel se han disparado en el país, impactando la economía familiar y los precios de los productos básicos y no básicos que se transportan con diesel a lo largo y ancho del país.

Ante el aumento de los precios internacionales del petróleo, el gobierno busca mantener, artificialmente, el precio de la gasolina Magna en 24 pesos, con el fin de evitar costos electorales y políticos.

Si bien la mayoría de los automovilistas particulares en el país aún no resienten el golpe de los aumentos internacionales de los combustibles, pues el 81% de quienes manejan un auto utilizan la gasolina Magna o regular y se benefician del multimillonario subsidio que está inyectando el gobierno para mantener el precio en 24 pesos, el impacto para casi el 20% que consume la gasolina Premium está resultando brutal, pues los precios del combustible de alto octanaje ya llegan a los 28 y 29 pesos en estaciones de servicio de todo el país.

Si a todo esto se añade el incremento del diesel, que se utiliza para movilizar la mayor parte de los productos que se consumen en el país y el transporte de carga y de pasajeros, y que recientemente rondó ya los 29 pesos el litro, estamos ya ante un escenario de alzas inflacionarias que ya comenzaron a reflejarse en la primera quincena de marzo, cuando según el reporte del INEGI se aceleró la inflación a 4.63%, aumento que impactó a productos y alimentos de consumo masivo como el jitomate, el pollo y el limón, que registraron aumentos de entre 20 y 30% en sus precios, provocando un aumento también en toda la cadena alimenticia y restaurantera. Los analistas ya elevaron sus proyecciones de cierre de año a un 4.10% – 4.20%, por encima de la meta del banco central. 

Este aumento repentino en el precio de los combustibles se atribuye a presiones de costos y factores geopolíticos, complicando el panorama para la reducción de tasas de interés por parte del Banco de México.

Comparado con el resto de los países, empezando por Estados Unidos, los mexicanos ya pagábamos la gasolina y el diesel más caro de América del Norte y de buena parte de Latinoamérica, incluso antes de que estallara la guerra contra Irán. En este momento, por ejemplo, el galón de 5 litros de gasolina en Estados Unidos cuesta 4.29 dólares, es decir 77 pesos mexicanos, lo que significa que los estadounidenses pagan 16 pesos por cada litro de gasolina, 8 pesos menos de lo que cuesta en México. Y si se compara con otros países de Latinoamérica, el precio de los combustibles mexicanos sigue siendo más caro que en Brasil y Colombia, donde el litro cuesta 16 pesos, mientras que en Argentina cuesta 19.70 el litro.

El incremento en los precios de las gasolinas en México se ha convertido en un fenómeno económico relevante que impacta directamente en la inflación, el poder adquisitivo de la población y la estabilidad de diversos sectores productivos.

El 2026 arrancó con presión directa sobre los combustibles, este comportamiento ha estado influenciado principalmente por factores internacionales, como el encarecimiento del petróleo derivado de tensiones geopolíticas, así como por variables internas relacionadas con la política fiscal y la dependencia energética del país.

Detrás del aumento hay un detonante clave, ligado al encarecimiento del petróleo a nivel mundial. Es consecuencia del impacto combinado de la depreciación del peso frente al dólar y los costos de distribución, lo que evidencia que, bajo condiciones adversas, el mercado mexicano se acerca al umbral de los 30 pesos por litro.

México importa más del 50% de las gasolinas que consume, lo que lo hace vulnerable a variaciones del tipo de cambio y a los precios internacionales del petróleo.

El Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) representa una proporción importante del precio final; en 2026, este impuesto se mantiene como uno de los componentes fiscales más relevantes en el costo de los combustibles. Asimismo, la inflación general, los costos logísticos y la limitada capacidad de refinación nacional también contribuyen al encarecimiento del combustible.

Además, se han establecido acuerdos con el sector gasolinero para estabilizar los precios en ciertos periodos, así como apoyos específicos a combustibles como el diésel, especialmente en sectores productivos. Estas medidas buscan contener la inflación, aunque implican una reducción en los ingresos fiscales del Estado.

Los precios de la gasolina en México dependerán en gran medida de la evolución del mercado internacional del petróleo, el tipo de cambio y las decisiones de política fiscal. Según los especialistas, si persisten las tensiones geopolíticas y el petróleo se mantiene en niveles elevados, los precios podrían seguir presionados al alza, a pesar de la intervención del gobierno mediante subsidios y mecanismos de control.

Aunque actualmente los precios aún se mantienen por debajo de los 30 pesos por litro, el contexto internacional y la estructura del mercado energético mexicano sugieren que este umbral podría alcanzarse en el futuro si no se implementan cambios estructurales en la política energética y en la capacidad de refinación del país.

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